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Lo bueno de tener un mal día

Lo bueno de tener un mal día”, así de sugerente es el título de uno de los libros de Anabel Gonzales, psiquiatra, psicoterapeuta y doctora en Medicina que he entrevistado para el canal de YouTube de Padres Formados. Este no es el único libro que tiene, pero sí es el que yo he leído y por lo tanto te puedo recomendar. También es autora de “Las cicatrices no duelen” (Planeta, 2021), “ No soy yo” (2017) y el último que ha escrito, “¿Por dónde se sale?” que habla sobre cómo deshacer el miedo, aliviar el malestar psicológico y adquirir un apego seguro.

He querido entrevistar a Anabel, que trabaja en el Complexo Hospitalario Universitario A Coruña (CHUAC) y que también es presidenta de la Asociación EMDR España (www.asociacionemdr.es) porque su libro me ha parecido muy interesante y estaba convencida de que entrevistarla sería de gran aprendizaje, si escuchas la entrevista te darás cuenta de que no me equivoco. Desde hace años imparte formación a otros especialistas, es entrenadora acreditada de terapia EMDR y da cursos sobre esta metodología terapéutica desde www.institutoimaya.com. También la puedes seguir en su cuenta de Instagram @anabelgonzalez_emociones5.0

Es también tutora de doctorado en la Universidad da Coruña (UDC) y profesora invitada en el máster de Psicoterapia con EMDR de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Con tanta preparación estoy segura de que escucharla será una buena elección porque como dice en uno de sus libros, “Cuando estamos atrapados en estados de angustia, pánico o ansiedad y no conseguimos encontrar una salida, es normal que nos sintamos perdidos” y aprender a resolver nuestros “nudos emocionales” con su ayuda será un camino interesante de transitar. ¿Me acompañas?

Para criar, el cerebro rebusca en la propia infancia

Anabel comienza explicándome que cuando nos toca criar a los hijos, el cerebro busca dónde tiene información y es en la propia crianza, si la crianza ha sido complicada, se nos moverán emociones. Si no tenemos bien procesadas las emociones vividas, podemos tener problemas o también podemos ir al otro extremo, “yo no les voy a reñir nunca porque conmigo fueron muy duros”. Como sabemos, si no corregimos a los hijos por los bloqueos que tenemos de la propia infancia, será más difícil que sean autónomos, autosuficientes y que se puedan hacer cargo de su propia vida. Como dice esta psiquiatra,“mirar la propia historia es interesante para saber cómo funcionamos y actuamos”

¿Cómo enfrentar un mal día?

Ante la pregunta de, ¿Cómo enfrentar un mal día? Ella me cuenta que, aunque en el libro se explica un día cualquiera de un trabajador visto desde distintos puntos de vida, narrado con distintos personajes, un mal día puede tenerlo cualquiera, puede ser una discusión con un hijo, con la pareja, etc. “Cuando un niño está agobiado, podemos acompañarlo o, por el contrario,  nos podemos disparar un poco..”, de ahí la importancia de aprender a gestionarnos  a nivel emocional. El apego, como sabemos, se construye sobre todo el primer año, pero se va desarrollando con esos encuentros que vamos teniendo con el niño, el punto central y de aprendizaje es como los malos días no tienen un lado bueno, pero sí nos dan la oportunidad de ensayar cómo gestionar las situaciones, es decir, quizás no sacas un lado positivo, pero sí que tendrás la oportunidad de entrenar tus habilidades y competencias. Por ejemplo, un adulto cuando está agobiado tira de memoria, ¿en casa cuando me sentía parecido me abrazaban o me gritaban? Teniendo en cuenta la experiencia previa, el adulto tomará un camino u otro.

Hay una película de 2018 que se titula “Alegría Tristeza” que cuenta la vida de Marcos, un bombero con serias dificultades para identificar las emociones, con un bloqueo mental a consecuencia de un accidente laboral y que le impide cuidar adecuadamente de su hija. Este personaje refleja con bastante exactitud un concepto que sale en el libro, la alexitimia. ¿Habías escuchado el término?

Anabel lo explica de forma sencilla, “es como estar en preescolar de las emociones” porque literalmente ni siente las propias emociones ni identifica las de los demás. Hay familias donde no se habla de emociones, a veces se anula la capacidad de entender cómo nos sentimos y cómo se sienten los demás. Quizás los hombres son más alexitímicos porque tradicionalmente no se les ha permitido expresar, seguro que has oído la típica frase de “los niños no lloran”. De esto casualmente escribí un post que te invito a leer en Instagram. Muchos niños fuertes se convierten en hombres débiles.

El miedo es fundamental pero no es un buen lugar donde vivir

¿Cómo podemos ayudar a los niños a gestionar el miedo? Anabel lo tiene claro, con dos ingredientes fundamentales. El primero es desarrollando la seguridad y el segundo, enseñándoles a pensar. Cuando te sientes seguro, aunque pases por el miedo, te sientes mejor, te permite regular lo que sientes y que las cosas no te parezcan tan temibles.

Y por otro lado, si soy capaz de comprender el miedo tengo las claves para superarlo, puedo entender por qué se han metido conmigo en el colegio, por ejemplo, aparte de recibir protección, el niño necesita entender lo que siente y qué situación se lo ha generado y con este tipo de conversaciones podemos dar sentido a lo que vivimos y  sorprendentemente, el cerebro se va ampliando. Cada nueva situación la voy a

Prevención del abuso sexual en la infancia

Otro tema del que hemos hablado porque me inquieta especialmente es el abuso sexual a la infancia, aunque nos cueste creerlo se da en muchos casos y generalmente cerca del entorno familiar y conocido para el niño. Es decir, no hay que temer tanto al extraño sino aumentar la seguridad para que el niño no corra peligros en el entorno más familiar. Como explica Anabel, este tipo de abuso deja mayores secuelas que otros traumas por la confusión que genera. Es un abuso rebozado de cariño, los mensajes son confusos y contradictorios, muchos adultos suelen decir en terapia que hubieran preferido una bofetada física porque se pasa, pero el abuso sexual es emocional y en muchos casos no se cura nunca o después de años de terapia.

En el abuso sexual, el niño está expuesto a algo para lo que todavía no está preparado y pone un ejemplo muy gráfico, “es como si a un bebé le das un filete, no es que esté mal pero no es la edad”. Los niños están expuestos a algo que no entienden que está mal, se les manda mensajes contradictorios y eso les hace pensar que son los culpables o causantes. Una bofetada puede generar miedo, pero en el abuso se mueven entre dos emociones muy intensas, la vergüenza y el asco y a veces esas sensaciones se vuelven insoportables.

 

Documentales para ver

Como explica la psiquiatra, estos abusos no quedan en la infancia, van a irradiar a otras relaciones de pareja o amistad en la vida adulta. Hay quien no soporta que les toquen, o no se sienten cómodos delante de la gente porque sienten mucha vergüenza, el niño piensa que todo lo que pasa lo ha generado él, siente culpa, vergüenza y asco, todo eso hace que les cueste más contarlo y en muchos casos, cuando es demasiado tarde para recibir justicia y algún tipo de reparación. Para entender mejor cómo se sienten las víctimas de abuso sexuxal, recomiendo ver dos documentales, uno es En el nombre de ellas: El caso Kote Cabezudo (2022) y Examen de conciencia. 2019, ambos los tienes en la plataforma de Netflix. 

Cuando ese niño se convierte en padre, se le puede representar el abuso en una situación de cuidado tan íntima como el cambio de pañal, perdiendo algo tan necesario como la intimidad natural con sus hijos, otros se vuelven hiperprotectores y otros, cuando sus hijos llegan a la edad de cuando fueron abusados, se activa nuevamente la herida. También cuando el bloqueo es tan grande,  podemos no ver el abuso y volvernos  incapaces de protegerlos. “Son experiencias que conviene que les dé el aire, es decir, hacer terapia”

Como explica Anabel, no tenemos un borrador mental, aunque la experiencia esté oculta, no desaparece, podemos creer que no está porque no hablamos ni pensamos en ello, pero el día menos pensado ante algo inesperado, reaccionamos y no sabemos por qué. Por lo tanto, sanar las heridas será una decisión responsable. Por último, se despide con una recomendación, para cuidar, debes cuidarte , tus hijos no necesitan unos padres perfectos, con ser aceptablemente imperfectos es más que suficiente. Espero que disfrutes de esta entrevista

Entrevista sobre heridas emocionales

Leticia Garcés Larrea

Leticia Garcés Larrea

Pedagoga por la Universidad de Navarra (2009). Integradora Social (2002). Postgrado en Educación Emocional y Bienestar en la Universidad de Barcelona (2016). Máster en Inteligencia Emocional (2017) y estudios de Neuroeducación (2018) en la UNED de Madrid. Psicología Positiva en el Instituto Europeo de Psicología Positiva (2019). Diplomado de Educación Emocional, Liderazgo y Bases del Coaching para el Desarrollo Integral en la Fundación Liderazgo Chile (2022).
En 2010 fundó el centro de orientación familiar Padres Formados, desde donde asesora a familias en crianza positiva e imparte formación a familias y profesionales en temas relacionados con la Educación Emocional y la Parentalidad Positiva, tanto presencial como online, a nivel nacional e internacional (Colombia y México entre otros países). También organiza eventos de Educación Emocional desde 2012 en Navarra (España).
Ha sido profesora en la Escuela de Inteligencia Emocional de la UNED Vitoria-Gasteiz, también en UNED TUDELA y profesora en el «Experto Universitario en Inteligencia Emocional » de la UNIR (La Universidad Internacional de La Rioja). Vivió y trabajó en centros de menores en Guatemala y coordinó proyectos de cooperación y educación (2002-2007). Es coautora de los cuentos y del disco “Emociónate” (2014), autora del libro “Padres Formados, hijos educados” (2017), de la guía descargable “Educar sin miedo” (2018) y del cuento «Dragombolo saca el bolo» (2020) para la gestión de la frustración.También es impulsora la campaña de sensibilización «Educar sin Miedo»