El lunes 18 de mayo tuve la oportunidad de impartir la tercera conferencia del curso titulada “¿Qué le pasa a mi hijo/a adolescente? No lo aguanto” dentro de las actividades organizadas por la Cátedra de Inteligencia Emocional UNED Pamplona. Fue una experiencia francamente emocionante y enriquecedora, pude compartir reflexiones de gran valor sobre la adolescencia con familias muy comprometidas.
Casi 1000 personas se inscribieron a esta conferencia entre las tres modalidades, presencial, online en directo y en diferido, esto refleja una realidad que vemos cada día: hay muchísimas familias con ganas de comprender mejor la adolescencia y de encontrar herramientas para acompañar esta etapa desde el vínculo, la calma y la conexión emocional.
La adolescencia es una segunda oportunidad
“Educar adolescentes también implica aprender a regular nuestras propias emociones.”
No lo aguanto o no me aguanto
Durante la conferencia reflexionamos sobre cómo las palabras que utilizamos cambian también la manera en la que interpretamos lo que vivimos con nuestros hijos e hijas adolescentes. Quizá la pregunta no sea únicamente: “¿Qué le pasa a mi hijo adolescente?” sino que es mejor preguntarse “¿Qué me pasa a mí con mi hijo adolescente que a veces no me aguanto?”. Porque cuando cambiamos el foco, cambia también nuestra forma de mirar, comprender y acompañar.
La adolescencia no es un problema que haya que combatir, sino una etapa de transformación que necesita adultos capaces de sostener emocionalmente, comprender lo que hay detrás de la conducta y favorecer relaciones seguras y afectivas.
A lo largo de la sesión compartimos reflexiones importantes sobre el funcionamiento del cerebro adolescente, la necesidad de pertenencia, la influencia de las redes sociales y el papel fundamental que tienen las relaciones humanas en el bienestar emocional.
Entenderles y entendernos en esta estapa
- Comprender la adolescencia
- Asentar las bases emocionales en la infancia
- Poner límites seguros para proteger
- Hacer caminos distintos sin dejar de estar unidos
A lo largo de la sesión se reflexionamos sobre la importancia de comprender el mundo emocional de los hijos, validar cómo viven las situaciones y acompañarles desde el vínculo, la empatía y la seguridad emocional.
Entre las principales ideas abordadas podrían destacar:
- La importancia de validar las emociones, percepciones y narrativas de los hijos, entendiendo que aquello que sienten tiene sentido para ellos.
- La necesidad de acompañar a los adolescentes en sus procesos de cambio, autonomía y construcción de identidad.
- Cómo hablar sobre la adopción desde la naturalidad, el respeto y la conexión emocional.
- Estrategias para acompañar a adolescentes que sienten soledad, rechazo o dificultades en las relaciones de amistad.
- La importancia de establecer límites claros y seguros desde el afecto, evitando estilos autoritarios basados en el miedo.
- La idea de que la verdadera autoridad nace del vínculo afectivo, la confianza y la admiración que el niño o adolescente siente hacia sus figuras de referencia.
- La necesidad de educar teniendo en cuenta el desarrollo emocional y cerebral de los hijos, especialmente en etapas de mayor sensibilidad emocional como la adolescencia.
Mi adolescente no me necesita
Estas fueron algunas de las ideas que trabajamos juntos:
- “Educar adolescentes también implica aprender a regular nuestras propias emociones.”
- “El cerebro adolescente interpreta el rechazo social como una amenaza real.”
- “La adolescencia no necesita padres perfectos, necesita adultos capaces de comprender lo que hay detrás de la conducta.”
- “A veces la pregunta no es qué le pasa a mi hijo adolescente sino qué me pasa a mí con él.”
- “Los adolescentes necesitan pertenecer, sentirse importantes y emocionalmente conectados.”
- “El problema no es solo el tiempo de pantalla, sino sustituir relaciones reales por relaciones online.”
- “Cada año hablamos menos y también tenemos menos conversaciones profundas.”
- “La calidad del vínculo protege más que la cantidad de relaciones.”
- “La buena vida se construye con buenas relaciones.”
Quiero dar las gracias de corazón a todas las personas que acudisteis presencialmente y también a quienes os conectasteis online. Cada encuentro como este me recuerda la importancia de seguir creando espacios donde podamos reflexionar juntos sobre la infancia, la adolescencia y el acompañamiento emocional.
Educar no consiste en hacerlo perfecto, sino en seguir aprendiendo a mirar a nuestros hijos y también a nosotros mismos con más comprensión, conciencia y buenos tratos.
Os invito a participar en el siguiente curso que organizo en septiembre en el marco de los cursos de verano en UNED PAMPLONA. Educación, trauma y crianza consciente


