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Relaciones de apego y traumas intergeneracionales

Carlos Pitillas Salvá es doctor en psicología, profesor en la Universidad Pontificia Comillas (Madrid) y miembro del Instituto Universitario de la Familia. También coordina Primera Alianza: mejorando los vínculos tempranos, un proyecto de intervención centrada en el vínculo con familias vulnerables y en escuelas de educación infantil y preescolar. Es co-autor del libro Primera Alianza: fortalecer y reparar los vínculos tempranos (Gedisa, 2008). Ejerce la práctica privada de psicoterapia de niños, adolescentes y adultos. Pertenece al consejo editorial de la revista Aperturas Psicoanalíticas. Ha publicado artículos divulgativos y de investigación acerca del trauma relacional temprano, las psicoterapias centradas en el vínculo, el trabajo terapéutico con grupos de padres o la parentalidad en condiciones de riesgo.

En esta entrevista tocamos varios puntos que se recogen en su libro “El daño que se hereda  sobre” cómo los vínculos de apego y los traumas intergeneracionales. Una de las primeras reflexiones que hacemos tiene que ver con comprender por qué algunos padres, a pesar de su deseo de criar a sus hijos con seguridad, infligen sobre ellos los daños emocionales que ellos mismos sufrieron en fases tempranas de su desarrollo. Es una realidad innegable, que siempre que nos hacemos cargo de la fragilidad y la dependencia intensa de un niño en desarrollo, se despiertan aspectos que vivimos en nuestra infancia,  la forma en que se nos trató, aquello que nos dio seguridad pero también aquello que nos daño se manifiesta en la relación con nuestros hijos. Cuando la historia interpersonal del adulto está marcada por el desamparo o el miedo, la crianza puede funcionar como un poderoso reactivador de experiencias infantiles que no fueron bien procesadas.

El daño que se hereda

Tal y como podemos leer en su libro, hay que entender cómo el trauma no resuelto del adulto se pone en juego en contacto con el niño, y cómo para los padres los vínculos tempranos, además de protectores pueden ser un lugar de amenaza o desamparo.Como seres sociales nuestra supervivencia depende de la presencia constante y sensible de al menos un adulto. Aprendemos de lo que sucede en las relaciones y construimos modelos básicos de interacción y adaptación. Esta orientación relacional del bebe se manifiesta en la búsqueda de la proximidad de sus figuras de apego. Bowlby descubrió que  frente a la separación de sus cuidados, el niño despliega respuestas intensas para recuperar la proximidad y si no reciben respuestas por parte del adulto, los niños pueden vivir duelos semejantes a los de los adultos.

Las relaciones afectivas son el escenario para convertirnos en personas. La calidad afectiva de estas relaciones tempranas condicionan la vida adulta. Los niños se críen en relaciones afectivas seguras, a manos de adultos disponibles y sensibles, darán muestras de desarrollo en habilidades sociales, rendimiento académico, empatía y salud medica y capacidad de reponerse tras vivir experiencias adversas pero sin embargo los que no reciban proximidad física ni disponibilidad afectiva será difícil que tengan relaciones positiva.

Como explica Carlos en la entrevista, los niños afectados por traumas de apego suelen ser molestos, se convierten en niños más impulsivos, les cuesta escuchar lo que se les dice, se comportan de forma más intensa, pegan un grito o hacen daño,etc. A estos niños en sociedad o en el sistema escolar se les etiqueta como malcriados pero también hay otros niños con historias de apego difíciles que se vuelven muy complacientes y excesivamente buenos algo que tendemos a reforzar pero que igualmente no es bueno para el desarrollo del niño. En el libro también podrás leer sobre los distintos tipos de apego, la necesidad de aprender a mentalizar a los hijos e hijas y sobre el trabajo terapéutico con los padres. 

Entrevista con el autor

Leticia Garcés Larrea

Leticia Garcés Larrea

Pedagoga por la Universidad de Navarra (2009). Integradora Social (2002). Postgrado en Educación Emocional y Bienestar en la Universidad de Barcelona (2016). Máster en Inteligencia Emocional (2017) y estudios de Neuroeducación (2018) en la UNED de Madrid. Psicología Positiva en el Instituto Europeo de Psicología Positiva (2019). Diplomado de Educación Emocional, Liderazgo y Bases del Coaching para el Desarrollo Integral en la Fundación Liderazgo Chile (2022).
En 2010 fundó el centro de orientación familiar Padres Formados, desde donde asesora a familias en crianza positiva e imparte formación a familias y profesionales en temas relacionados con la Educación Emocional y la Parentalidad Positiva, tanto presencial como online, a nivel nacional e internacional (Colombia y México entre otros países). También organiza eventos de Educación Emocional desde 2012 en Navarra (España).
Ha sido profesora en la Escuela de Inteligencia Emocional de la UNED Vitoria-Gasteiz, también en UNED TUDELA y profesora en el «Experto Universitario en Inteligencia Emocional » de la UNIR (La Universidad Internacional de La Rioja). Vivió y trabajó en centros de menores en Guatemala y coordinó proyectos de cooperación y educación (2002-2007). Es coautora de los cuentos y del disco “Emociónate” (2014), autora del libro “Padres Formados, hijos educados” (2017), de la guía descargable “Educar sin miedo” (2018) y del cuento «Dragombolo saca el bolo» (2020) para la gestión de la frustración.También es impulsora la campaña de sensibilización «Educar sin Miedo»