El 30 de septiembre de 2023 se celebró en Sevilla el I Congreso de Educación Emocional, organizado por la Asociación Española de Educación Emocional (ASEDEM) y celebrado en la Universidad Pablo de Olavide.
El encuentro reunió a numerosos profesionales y referentes del ámbito de la educación emocional, entre ellos Rafael Bisquerra, Begoña Ibarrola, Anna Forés y Carlos Hué, personas con las que compartimos una trayectoria especial, ya que también han participado anteriormente en congresos organizados en Navarra desde Padres Formados.
El programa contó además con la participación de Andrés París, Ana Peinado —a quien tuve la oportunidad de entrevistar para el canal de YouTube de Padres Formados—, Nazareth Castellanos, Esperanza Meseguer, José A. Sánchez Medina, Antonio Sánchez Román y Alma Serra, presidenta de ASEDEM.
Y no puedo dejar de mencionar a Mari Carmen Díaz, encargada de presentar y conducir el encuentro, contribuyendo a dar forma y continuidad a una jornada dedicada a compartir conocimiento, experiencias y diferentes miradas en torno a la educación emocional.
Un pequeño resumen del evento
Durante los dos días de congreso vivimos muchas emociones, incorporamos nuevos aprendizajes, recuperamos ideas que a veces quedan olvidadas y, sobre todo, sentimos que formamos parte de un movimiento vivo y necesario. La educación emocional no es una moda: es una herramienta fundamental para favorecer el bienestar y la salud emocional de nuestros niños, niñas y adolescentes.
En el marco del congreso tuve la oportunidad de impartir un taller sobre Parentalidad Positiva, al que asistieron cerca de 100 personas. Fue un espacio para reflexionar juntos sobre lo que la evidencia científica nos muestra acerca de las experiencias, relaciones y dinámicas familiares que favorecen un desarrollo saludable durante la infancia y la adolescencia. Porque educar desde el buen trato no significa hacerlo perfecto, sino comprender cada vez mejor qué necesitan nuestros hijos e hijas para crecer y desarrollarse favorablemente.
Te comparto un trocito de este taller
Biografía escrita por Mari Carmen Diaz
La alegría de su corazón hermosea su rostro, Leticia Gracés que desde pequeña fue muy creativa, extrovertida, con iniciativa y muy sociable. le encantaba tocar la guitarra, hacer manualidades y jugar en la calle. Leticia soñaba con viajar a escuelas de otros países. Estudió Integración social y pedagogía, escritora de varios libros: “Padres Formados, hijos educados” y coautora de los cuentos “Emociónate”. Y hoy dirige Padres Formados, una ventana donde las familias nos asomamos para calmarnos.
De la adolescencia recuerda el intercambio de libros, que organizaba en su centro y que aún hoy día se sigue realizando.
Un mensaje para los adolescentes de hoy. Tienes un futuro brillante, eres una persona extraordinaria, abre bien las manos para sostener todas las cosas buenas que vienen a tu vida.
Meme, Emilia, Jorge y Claudia, su alumnado de esa escuela soñada, marcaron los días más felices de su vida, en Guatemala, y allí también encontró al amor de su vida, descubrió su vocación profesional y lugar donde fue madre por primera vez.
Su nuevo reto comenzó al ser madre, y su hijo se convirtió en su espejo y su gran maestro de vida.
Apasionada, optimista y amable, su canción favorita es Love My Life y su banda sonora Piratas del caribe. Un libro, El cerebro del niño de Siegel.
Dedica su tiempo libre a Leer, pasear y escribir. Le encanta estar en familia.
Su gran pasión Sensibilizar en buenos tratos y difundir la importancia de la Parentalidad Positiva.
Está contenta con la manera en la que administro su tiempo y no necesita más del que dispone.
Su vocación Ayudar a otros padres a relacionarse mejor con sus hijos-
No pasa un día sin que se conecte con sus emociones y se haga consciente de ellas.
Enamorada de su marido y su forma de ser.
Cada noche termina su jornada leyendo lo que le apetece, quizá deseando no olvidar que ha decidido ser proactiva”, quizá elucubrando esa frase que reza: “la gente olvidará lo que dijiste y lo que hiciste, pero nunca olvidará cómo le hiciste sentir”. O la de su abuela “haz el bien y no mires a quién” o anhelando que los que la conocen, cuando ella se haya ido, la recordarán como una mujer comprometida con la Parentalidad Positiva y con los buenos tratos a la infancia, con la que supo conectar, sentirla y reconocerla. Pero sobre todo por dejar un legado ingente de recursos para la humanidad.


