gestionar tus emociones y educar niños seguros de sí mismos en solo 4 pasos

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Gestionar tus emociones y educar niños seguros de sí mismos, no es una tarea sencilla. Es mas podría considerarse como todo un desafío. Sin embargo, el poder autogestionar nuestras emociones es el punto de partida para familias y educadores. Y para que tú puedas aplicarlo en tu hogar con tus niños, desde Padres Formados queremos compartiros nuestra efectiva fórmula de 4 pasos para gestionar tus emociones y educar niños seguros de sí mismos.

Quizás quieras saber …

¿Por qué es importante Gestionar las emociones?

Porque al hacerlo estas formándote a ti mismo en lo que respecta a educación emocional. De ella depende del desarrollo emocional que tendrá el niño o niña. Y será la base y sustento para formar adultos emocionalmente equilibrados, seguros, confiados y por sobre todo, sensibilizados para la relaciones interpersonales.

Vale, veamos cómo vosotros podéis empezar hacer pequeños cambios en tu día a día que producirán enormes cambios en la vida de los niños y en la vida familiar.  

Estar con los niños y todas las obligaciones diarias a veces hace que perdamos los estribos y reacciones sin pensar. De esta manera nos somos conscientes del impacto que puede tener en la vida de un niño esa reacción.

Por esto, queremos compartiros 4 pasos que tú puedes llevar a la práctica en situaciones cotidianas, para darle a ese niño o niña la seguridad emocional que necesita para desarrollarse.

Esta fórmula de 4 pasos para gestionar tus emociones y educar niños seguros de sí mismos se basa en cuatro letras: A-M-O-R. Y en este artículo vosotros veréis cada una de ellas para que podáis gestionar tus emociones al educar a tus niños. Comencemos…

1) Amor Incondicional: Siempre y en todo momento demostrar amor.
Aún cuando…
… sientas enfado;
… sucede algo que no te gusta…
… pienses que has perdido el control de la situación.

Siempre es necesario demostrar amor. Y hacerles saber cuánto los amamos en todo momento.

Tal vez ahora pienses…

“Vale, suena muy bien, pero ¿qué pasa cuando no logro que me haga caso y después de tanto repetirle algo, termino gritando y amenazando con quitarle el play station?”. 

La clave está en cómo adultos aprender a autorregular nuestro enfado y poder expresar nuestros desacuerdos sin hacerle sentir menospreciado, humillado o agredido.

Lo mejor es poder expresar el enfado de manera asertiva, con un lenguaje verbal menos violento. Dar fundamento y por sobre todo, entender que para él ó ella, es más importante seguir jugando (por ejemplo) que recoger sus juguetes para ir a tomar una ducha.

Tomarse el tiempo para sentir lo que él siente, te permitirá hablar con calma, explicarle y darle los motivos por el cual es momento de terminar el juego. 

2) Mantenerme presente:  Me refiero a estar presente consciente.
Es decir, no solo estar de cuerpo y de mente ausente. La manera de estar a su lado en un todo es siendo consciente de que cómo me encuentro en ese momento.

Puede que te sientas enojada, irritada, estresada y en ese estado no sois una buena compañía. Además, tu estado de nerviosismo también afecta al pequeño y seguramente hará todo lo posible para conectar contigo. Reconocer que no estáis en tu mejor momento es el primer paso para no terminar a los gritos y descolocada. 

Porque como sabéis, nada de lo que haga el niño o la niña va a caerte bien cuando te encuentras en un estado de furia… Y este es el momento preciso donde tu debes gestionar tus emociones para educar a tus niños

Por lo que es momento de tomar consciencia de tus emociones y comenzar autorregularse para poder influir positivamente en el estado del niño. 

En este tipo de situaciones os recomendamos buscar las palabras adecuadas para decirle con claridad cómo te sientes. Esto te va a permitir conectar desde lo real, de lo verdadero. Y aceptar que aunque su conducta no es la que tú esperabas, puedes entenderla, y desde allí acompañarlo y ayudarlo a salir de ese momento autorregulando tus propias emociones para ser su modelo y su guía.

Y lo más importante es hacerle saber qué estarás a su lado siempre. Sin condicionar tu presencia. Hablamos de condiciones cuando decimos por ejemplo diciendo: “Si te comportas así me voy”
Eso no ayuda en nada al niño o niña a sentirse seguro, resguardado.

Tú tienes que dejarle ver que estarás allí para él, sin condiciones.

De esta manera es cómo estáis educando a niños para que sean adultos que pueden manejar la frustración, la decepción y el enojo canalizando dichas emociones sin violencia. Simplemente, porque tú lo haces. 

3) Observación: Mirar detenidamente el momento donde se desencadena la rabieta, el llanto desconsolado o cualquier situación que muchas veces, erróneamente, llamamos: “mal comportamiento”.

La observación implica descubrir en qué momento se produce, cuál ha sido la causa de su estado emocional y comprender porqué ha llegado a sentirse así.

Sin caer en la solución simplista de decir bueno: “cómo no va a estar así, ha nacido su hermana, es normal es lógico” o “Tiene sueño”  etc… 

Es momento de evitar ese tipo de relaciones simplista que solo tratan de justificar el comportamiento del pequeño, sin buscar la verdadera causa.

Ahora si tú, como madre o padre, puedes ser consciente de lo que genera esa conducta, vais a poder ayudarle a gestionarla.

4) Reparación: Hablamos de proteger, cuidar, de saber pedir disculpas cuándo cometemos un error.

Tenemos que desarrollar la capacidad de reparar el daño. Y demostrar a nuestros hijos que cuando nos equivocamos, podemos pedir perdón. Es por esto que, por ejemplo, cuando les gritamos, lo hemos hecho porque no hemos sido capaces de gestionar la emoción que nos causó su conducta, no hemos podido autorregularnos  y nos hemos desbordado, frente a frases que mueven mucho.

Ese es el momento de pedir disculpas. De contarles que no hemos podido gestionar nuestras emociones y nos hemos equivocado. 

Entonces…

AMOR : Amor incondicional- Mantener la presencia – Observación – Reparación.


Estos 4 pasos para gestionar tus emociones y educar niños seguros de sí mismos. Os vais a permitir dejar de reaccionar ante nuestros hijos. Al aplicarlos vosotros seréis capaces de amortiguar el impacto, tener la capacidad de aguantar el chaparrón, dejarse “vomitar por las emociones de los hijos” y darles el espacio para que ellos puedan procesar todo lo que han sentido.

Esto les otorga confianza, les permite rechazar el maltrato. Les enseña a conocerse y autorregularse con todo lo que sienten. Y no serán adultos desbordados.

Si tu deseas conocer más acerca de estos 4 pasos para aprender a gestionar tus emociones y educar respetuosa y conscientemente, puedes ver la conferencia completa de Leticia Garcés CEO de la plataforma padres educados.

Y recuerda dejarnos tus consultas y comentarios aquí.  

Leticia Garcés Larrea

Leticia Garcés Larrea

Pedagoga por la Universidad de Navarra (2009), Postgrado en Educación Emocional y Bienestar en la Universidad de Barcelona (2016), Máster en Inteligencia Emocional (2017) y estudios de Neuroeducación (2018) en la UNED de Madrid. En 2010 fundó la plataforma Padres Formados, a través de la cual gestiona las formaciones que imparte a familias y profesionales en temas relacionados con la educación emocional tanto presencial como online. Desde 2012 organiza eventos formativos como jornadas de prevención para la salud emocional y congresos de educación emocional en Navarra. Vivió y trabajó en centros de menores en Guatemala y coordinó proyectos de cooperación y educación (2002-2007). Colabora con Eduemo Lab, laboratorio de educación emocional de la UNED. Impulsora de la campaña de sensibilización #educarsinmiedo Autora del libro “Padres Formados, hijos educados” y la colección de cuentos y disco de canciones “Emocionate”.

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