Cómo compartir la cuarentena del coronavirus en familia

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Serán unos días diferentes, unos días únicos, unos días inolvidables y desde luego cómo los vivamos marcará la diferencia de cómo los recordemos

Leticia Garcés Larrea

Hace unas semanas el coronavirus era algo que relacionábamos con China, es un país que está muy lejos, no sentíamos que fuera con nosotros, aunque el que hubieran construido un hospital en diez días nos hacía pensar que no era cualquier virus. Luego fue Italia, eso ya está más cerca, pero, aun así, sentíamos que era algo que estaba controlado, “es parecido a una gripe”, nos decían, “con un índice de mortalidad menor, no hay que preocuparse”. Y eso hicimos, no preocuparnos demasiado, porque estaba lejos y lo tenían controlado. Pero en pocas semanas hemos pasado de hablar del coronavirus a estar encerrados por el coronavirus por responsabilidad y solidaridad. En este tiempo, unos se han infectado y lo están pasando en sus casas, otros necesitan cuidados hospitalarios y la gran mayoría debemos romper la cadena de contagio porque podemos ser portadores del virus sin darnos cuenta. En pocas horas las noticias iban aumentando de gravedad y llegó un momento, que se detuvo el reloj para todos.

La vida se frena un tiempo para continuar más adelante con otra mirada hacia la propia vida

Llevamos varios días en casa, sin salir, ¿Cuándo nos había pasado algo así? Yo ni en las películas de ciencia ficción había visto algo parecido pero un virus desconocido para la ciencia ha creado un posible guión para lo que sin duda será la historia que contemos a nuestros nietos. La vida se ha detenido en nuestros hogares, la vida se ha frenado para todos, desde los balcones aplaudimos cada día a las ocho de la tarde en homenaje al personal sanitario que están en el campo de batalla mientras nosotros sólo cumplimos con la parte más fácil, quedarnos en casa mientras ellos luchan por salvar la vida de quienes están sufriendo esta enfermedad.

Ser resilientes frente a esta adversidad mundial no es fácil, pero siendo responsables y solidarios descubriremos emociones que hace mucho tiempo no sentíamos en familia

El #yomequedoencasa se lee en muchas publicaciones de redes sociales porque realmente es el compromiso más fácil que podemos asumir por amor a nuestros mayores o personas más vulnerables a esta enfermedad. Han salido unas cuantas iniciativas sociales, nos han llegado vídeos a los distintos grupos de WhatsApp, desde un hombre invitando a los vecinos a hacer ejercicio desde una terraza, otro gritando los números del bingo para sus vecinos y músicos componiendo canciones sobre la situación que vivimos. Los memes sobre el coronavirus se hacen virales en cuestión de segundos, vídeos ingeniosos que se comparten de grupo en grupo, desde una niña vestida de perrito para tener una excusa real para salir a la calle hasta los carros llenos de comida y papel higiénico que a todos nos ha sorprendido tantísimo. Lo cierto es que todos necesitamos reírnos ante una situación que en el fondo nos genera desconcierto. Las iniciativas sociales ante la situación y el humor realmente son la manera de mostrar nuestra capacidad  resiliente de salir de esta situación fortalecidos.

Es posible que te haya visitado el miedo, no lo eches de tu casa, convivir con él, te permitirá ser más fuerte y prudente ante esta situación

La semana pasa mi hijo de 9 años me decía “Sé que no va a pasar, pero ¿si papá y tú os morís, ¿con quién nos quedaríamos?“ Claramente nos oía hablar de los casos de muerte por coronavirus en otros países y la velocidad con la que se estaba propagando este virus tan letal, no tengo claro si era el momento de hablar de la muerte pero desde luego sí de hablar de aquello que le devolviera seguridad, una respuesta clara y concreta “seguramente te quedarías cerca del entorno que conoces, con tus amistades, con la tía o los abuelos”. Lo que sí puedo afirmar es que no salió por mi boca un frase tranquilizadora de tipo “tú no te preocupes por eso ahora” porque simplemente entiendo que es natural sentir preocupación ante una situación de alarma de la que todos hablamos aunque  intentamos relativizar y sobrellevar como mejor podemos. Nuestros hijos e hijas preguntan, quieren respuestas y no las tenemos, pero no tienes por qué responder si no sabes qué decir, no tienes por qué tener siempre la mejor respuesta, pero desde luego, sí hablar de ello y con ellos. También puedo deciros que estas situaciones son oportunidades fantásticas para hablar de la muerte con naturalidad, que no consiste solamente en explicarla, sino en acompañar las emociones que genera hablar de algo desconocido.

¿Qué voy a hacer en casa en la cuarentena?

Estos días están apareciendo todo tipo de propuestas para hacer durante la cuarentena, recomendaciones para leer, bibliotecas y museos virtuales, juegos en familia, películas o series de televisión, hasta hay quien aprovecha para limpiar los armarios de la cocina porque lo que adelante estos días ya no tendrá que hacerlo más adelante. Todas las propuestas están orientadas a combatir el aburrimiento, aprovechar el tiempo y no sentir que la casa se te cae encima. Por este lado está bien, queremos sobrevivir a la cuarentena que tenemos por delante, pero si te das cuenta, ni parando en casa pensamos estar quietos, el caso es llenar el tiempo haciendo algo, lo que sea, algo que te entretenga, algo que te divierta, algo que sea práctico, algo útil, algo que te haga sentir que no estás perdiendo el tiempo por todo lo que has dejado de hacer. Hoy quisiera decirte, que aprovechar esta cuarentena está muy bien, pero no tienes por qué aprovechar el tiempo haciendo cosas que ahora no te motivan. Atiende tus emociones, ellas también necesitan ser escuchadas.

Tu vida se ha detenido, tus planes ya no se pueden llevar a cabo, tus proyectos ya no pueden ejecutarse, ¿qué puedo hacer?

Sólo tengo una respuesta ante esta pregunta “Elabora nuevos planes y sigue adelante» No nos queda de otra, no todo en la vida es previsible, no todo lo que planificas depende de ti llevarlo a cabo y hay veces que es inevitable sufrir las consecuencias negativas de las decisiones de otras personas que están por encima de nosotros. La vida se ha detenido, el mundo se ha detenido, pensamos en las pérdidas y nos consolamos diciendo que la salud es lo primero, tememos por las pequeñas empresas y actividad por cuenta propia de muchos y muchas autónomas en las que me incluyo aunque nos consolamos diciendo que lo primero es lo primero. No sé si lo decimos con la boca pequeña o grande, si nos lo creemos o nos resignamos a creerlo, pero ser resilientes en tiempos de crisis no solamente económica, también moral, no es una opción, es la única opción. Lo que si te puedo decir con absoluta certeza es que saldremos de esto unidos, fortalecidos, con una nueva mirada hacia la vida, hacia las personas, hacia todos aquellos colectivos que mientras unos estamos en nuestras casas sin salir, ellos están en el campo de batalla sin parar de luchar por todos y todas. Por eso, si tu vida se ha detenido y tus planes no pueden llevarse a cabo, permítete sentir lo que sientes, pero innova, reinventate, renuevate, seguro que hay nuevos plantes muy interesantes que puedes llevar acabo en lugar de los que no se puedan cumplir.

Y para finalizar, quiero enviarte este mensaje de confianza: «Recuerda, no estás sola, no estás solo, estamos juntos, somos muchos y nos ayudamos, somos solidarios y responsables. No sólo superaremos esta situación, sino que saldremos fortalecidos de ella como personas resilientes que somos»

Leticia Garcés Larrea

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Leticia Garcés Larrea

Leticia Garcés Larrea

Pedagoga por la Universidad de Navarra (2009), Postgrado en Educación Emocional y Bienestar en la Universidad de Barcelona (2016), Máster en Inteligencia Emocional (2017) y estudios de Neuroeducación (2018) en la UNED de Madrid. En 2010 fundó la plataforma Padres Formados, a través de la cual gestiona las formaciones que imparte a familias y profesionales en temas relacionados con la educación emocional tanto presencial como online. Desde 2012 organiza eventos formativos como jornadas de prevención para la salud emocional y congresos de educación emocional en Navarra. Vivió y trabajó en centros de menores en Guatemala y coordinó proyectos de cooperación y educación (2002-2007). Colabora con Eduemo Lab, laboratorio de educación emocional de la UNED. Impulsora de la campaña de sensibilización #educarsinmiedo Autora del libro “Padres Formados, hijos educados” y la colección de cuentos y disco de canciones “Emocionate”.

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