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Duelos, ansiedad y suicidio adolescente

¿Cómo reaccionar cuando descubres que tu hija se ha autolesionado? ¿Cómo acompañar a tus hijos ante la pérdida de un ser querido? ¿Cómo tiene que responder la escuela ante el suicidio de un alumno? Estas preguntas y otras tienen que ver con situaciones difíciles para las que habitualmente no nos preparan, pero Ana Peinado tiene algunas sugerencias y aunque tratamos temas muy delicados, ella lo cuenta de una forma tan bonita que realmente te permite ver no el lado positivo del trauma, sino que se puede aprender a transitar el dolor y adaptarte a la nueva realidad.

 

¿Quién es Ana Peinado? Yo os la presento, es doctora en Psicología y Profesora asociada en la Facultad de Psicología de la Universidad de Murcia, también tiene su propio centro donde atiende sobre todo casos de duelo. La podéis encontrar en la web www.anapeinado.es y en la cuenta de Instagram ana_peinado_p

Autolesiones y suicidio adolescente

Ana ha escrito varios libros, entre ellos “Las senda del alma” y “50 latidos” y también un cuento para trabajar con los niños la muerte “La Magia de las señales”. Ella me cuenta que en Murcia quizás se la conoce más por la formación que imparte sobre educación emocional para la que ha desarrollado Programas de Educación Emocional en Centros de Infantil, Primaria y Secundaria a través de acciones formativas y talleres para toda la comunidad educativa: familias, profesorado y alumnado. 

 

Lo primero que le propongo a Ana es que hablemos sobre autolesiones y suicidio adolescente. Ella me explica que desde la pandemia ha aumentado mucho el índice de autolesiones, los niveles de ansiedad y de depresión y lamentablemente el  suicidio adolescente que se ha convertido en  la primera causa de muerte entre los jóvenes por encima de otras causas, accidental y no accidental. Algo muy interesante que me cuenta es que es necesario que estemos formados en “primeros auxilios emocionales”, igual que aprendemos a cuidar una herida o a usar un desfibrilador, podríamos aprender a usar también un desfibrilador emocional cuando sea necesario.  Hay que saber cómo abordar una crisis de ansiedad o cómo responder a una ideación suicida. Es importante que los padres estén formados en este tipo de herramientas. 

Crisis de ansiedad y ataques de pánico

Ella explica en la entrevista que hay que distinguir entre crisis de ansiedad y ataques de pánico. Las crisis de ansiedad se suelen dar habitualmente cuando estamos sometidos a una nivel de ansiedad muy elevado de tal forma que cuando llega una situación estresante nos terminamos de romper y nos desborda. Cuando vivimos en un estado de ansiedad alto y pasa algo puntual complicado, evidentemente nos desbordamos, eso sería una crisis de ansiedad, nos hemos desbordado por un momento intenso. Sin embargo,  las crisis de pánico no responden a situaciones concretas, puede pasar que de repente el cerebro se desborda, puedes estar en casa tranquila y aparentemente que no haya pasado nada y que el adolescentes se desbordada. Los síntomas tienen que ver con la activación del sistema simpático, taquicardia, tensión muscular, sensación de falta de aire, etc. Si no lo has vivido nunca se puede pasar mucho miedo porque tienes la sensación de que te estás muriendo. 

 

Lo mejor que podemos hacer es acompañar a través de la respiración, este es el primer tips de Ana. Respirar por la nariz y exhalar también por la nariz, no por la boca. Introducir el aire durante 3 segundos, parar y exhalar durante 6 segundos, el doble de exhalación que inhalación .De esta manera hacemos lo contrario de lo que el cuerpo pide en ese momento. Si el cuerpo pide que, entre mucho aire, tenemos que hacer lo contrario, dejar que salga mucho aire. 

 

En momentos así, no hace falta decir mucho, las palabras sobran, decir “Tranquilízate” puede perjudicar, como dice Ana, “esta palabra ha tranquilizado a cero personas a lo largo de la historia”, es mejor decirle, “mírame y respira” y decirle con calma que está viviendo un ataque de pánico, que entienda lo que le pasa, que estamos con él y que la ansiedad viene como una ola, “te cuento que eso es ansiedad, acompáñame respirando, mírame y respira conmigo”. 

Los adolescentes necesitan estrategias de autorregulación

Aunque la ansiedad viene con intensidad, de la misma que viene, también se va, por eso hay que  dejar que pase la ola, es ansiedad, “acompáñame respirando”. De esta manera aparentemente sencilla, tenemos esos primeros auxilios y conseguimos desconectar el sistema nervioso simpático. 

 

Me inquieta saber si hay una cierta correlación entre la autolesión y las ideas suicidas, a lo que Ana me explica que sí y que la recomendación es que si vemos que nuestros hijos se han autolesionado hay que ponerse en contacto con un especialista porque es un aviso para que podamos actuar. Hay que tomárselo en serio, hay que acudir al pediatra o salud mental para abordar estas situaciones complejas. Las autolesiones dicho por los adolescentes es una manera de controlar el dolor, cuando tienen tanto dolor emocional, prefieren controlar el dolor físico. Cuando una persona tiene tanto dolor emocional, prefieren soportar el dolor de un corte que sentirse desbordados por las emociones. 

 

Los adolescentes necesitan estrategias de regulación, no saben qué hacer, quizás no se lo hemos dicho durante la infancia, les hemos tapado los problemas y se nos ha olvidado explicarles qué hacer con emociones tan intensas. Esto es lo primero a lo que nos tenemos que dedicar los padres, si no tienen estrategias, pueden acabar con autolesiones. Es bueno habilitar espacios para hablar con los adolescentes, no comentarlo con otros miembros de la familia. Si ves un corteo de forma autolesión te puede salir preguntar, “¿qué has hecho?”, pero es mejor decir “he visto las lesiones, cuéntame qué te pasa, cómo te puedo ayudar”. No puede haber juicio, eso no les ayuda.

 

Lo que encontramos en la adolescencia es lo que hemos sembrado en la infancia.

¿Cuál es el botiquín emocional de la familia? Necesitamos poder hablar de lo que les duele a los adolescente porque el juicio es lo que menos necesitan, es mejor hablar de qué estado emocional le ha llevado a eso en lugar de cómo lo has hecho. Es un mito que un adolescente se autolesione para llamar la atención y, de todas formas, si lo hiciera por eso, está claro que hay que prestarles atención. Si hay ansiedad y no se gestiona bien, pueden tener autolesiones, pero también puede haber intentos de suicidio, ¿cómo acompañarlo en la escuela? Las situaciones de duelo en los centros escolares no se saben muy bien cómo abordarlas. 

 

Lo mejor es acompañar las emociones con esa ventilación emocional, si se ha suicidado algún alumno, hay que  procurar que tengan la información de lo ocurrido en casa. Que el equipo directivo llame a las familias uno a uno porque sabemos que para evitar el trauma lo ideal es ser consolado por las figuras de apego. Cuando se recibe la noticia en casa, el impacto emocional del trauma es menor. En la escuela podemos hacer “ventilación emocional”, podemos preguntar ¿ qué queréis contar? Una vez pasado esto, habrá alumnos que quieran evitar hablar de ello y otros que sí necesiten hacerlo, respetaremos esto y seguiremos hablando con los que quieren. Los rituales de despedida son muy importantes, que entre todos haya una forma bonita de despedirse. la creatividad facilita el tránsito del duelo. 

El mito de superar duelos

Otro mito suele ser pensar que hay que superar los duelos, pero no es así, más bien hay que adaptarse y transitar el dolor. El duelo no se supera, te adaptas a la nueva realidad, eres otra persona, la vida te ha cambiado,  esa pérdida te ha cambiado, hay que ver cómo estar lo mejor posible en esa nueva realidad. Podemos seguir queriendo a la persona que se ha ido y nos sigue queriendo. El vínculo con los hijos fallecidos siempre existirá, hay que diferenciar entre la relación y el vínculo, podemos mantener el vínculo con las personas que se han ido, aunque no podamos tener una relación, podemos seguir sintiendo que nos quieren y que los queremos.

 

El cuento que ha publicado,“ La Magia de las señales” permite descubrir las señales del amor que nos mandan nuestros seres queridos y que nos permiten seguir conectados con su recuerdo. Los niños necesitan saber que la tristeza de la madre no les quita ni un poquito del amor que les corresponde, nos tenemos que proponer que la tristeza no nos quite la disponibilidad de cara a los hijos. 

 

Ana después de una entrevista preciosa, donde tocamos puntos muy de tripas, pero llenos de esperanza, se despide con una frase que la caracteriza, a pesar de todo “la vida es chula” y propone una actividad muy bonita, “podríamos tener un bote y meter las cosas chulas que nos pasan para que no se nos olviden, que podamos hacer un recuento de las cosas chulas que hemos vivido durante el día”.

Me parece interesante contaros que Ana junto a un equipo de docentes han organizado unas jornadas para el 21 de octubre, toda la información aquí 

Te invito a ver esta entrevista

Leticia Garcés Larrea

Leticia Garcés Larrea

Pedagoga por la Universidad de Navarra (2009). Integradora Social (2002). Postgrado en Educación Emocional y Bienestar en la Universidad de Barcelona (2016). Máster en Inteligencia Emocional (2017) y estudios de Neuroeducación (2018) en la UNED de Madrid. Psicología Positiva en el Instituto Europeo de Psicología Positiva (2019). Diplomado de Educación Emocional, Liderazgo y Bases del Coaching para el Desarrollo Integral en la Fundación Liderazgo Chile (2022).
En 2010 fundó el centro de orientación familiar Padres Formados, desde donde asesora a familias en crianza positiva e imparte formación a familias y profesionales en temas relacionados con la Educación Emocional y la Parentalidad Positiva, tanto presencial como online, a nivel nacional e internacional (Colombia y México entre otros países). También organiza eventos de Educación Emocional desde 2012 en Navarra (España).
Ha sido profesora en la Escuela de Inteligencia Emocional de la UNED Vitoria-Gasteiz, también en UNED TUDELA y profesora en el «Experto Universitario en Inteligencia Emocional » de la UNIR (La Universidad Internacional de La Rioja). Vivió y trabajó en centros de menores en Guatemala y coordinó proyectos de cooperación y educación (2002-2007). Es coautora de los cuentos y del disco “Emociónate” (2014), autora del libro “Padres Formados, hijos educados” (2017), de la guía descargable “Educar sin miedo” (2018) y del cuento «Dragombolo saca el bolo» (2020) para la gestión de la frustración.También es impulsora la campaña de sensibilización «Educar sin Miedo»