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Cómo impartir la asignatura de Educación Emocional en secundaria

Yolanda Fernández Cacho, es profesora de Geografía e Historia e imparte la asignatura de Educación Emocional desde 2008 en secundaria y bachillerato en el IES “Alcaria”, en La Puebla del Río (Sevilla). Pertenece a la Asociación ASEDEM Asociación Española de Educación Emocional, aprovecho para recordar que el 30 de septiembre organiza el I Congreso de Educación Emocional en Sevilla y la he querido entrevistar porque quiero reconocer su trabajo que considera de gran valor por contribuir a que el paso por la adolescencia sea menos traumático y con mejor salud mental. Yolanda lleva tantos años impartiendo esta asignatura, algunos de sus alumnos ya están en la universidad, ¿no os parece maravilloso que lo que ella ha sembrado en esas cabecitas, ahora puedan transmitirlo a sus alumnos en el caso de estudiar magisterio o compañeros de cualquier profesión?

Asignatura de Educación Emocional

De las 17 comunidades autónomas que hay en España, solo hay una que posee en su currículum oficial la asignatura como tal. Canarias ha sido pionera en incorporar la Educación Emocional como asignatura obligatoria desde 2014 y hay que decir que casi una década después han sido testigos de los beneficios que les ha otorgado este contenido transversal. Aun así, Yolanda nos explica que, si no contamos con la ventaja de disponer de una asignatura como esta, igualmente podemos incorporar los contenidos de la Educación Emocional, aunque no sea dentro del currículum. Ella nos cuenta cómo lo hace.

El mensaje es sencillo, si el currículo no te ofrece un espacio específico para trabajar el aspecto emocional, adapta un espacio y programa un contenido porque la educación es emocional, no podemos aprender sin ella y gestionar nuestro mundo emocional se ha convertido en algo necesario para la salud mental. Hay otras maneras de hacerlo y Yolanda es un ejemplo de ello. ¿Cuántas profesoras de secundaria has conocido que trabajen la educación emocional con el alumnado? Es más habitual verlo en infantil y primaria por eso os invito a escuchar este testimonio y también otras anteriores como la de Sara Aguilar, profesora de primaria y la de Antonio Soto, director de un centro escolar en Utrera, Sevilla. Creo que cada uno desde donde están, nos muestra que sí se puede, que sí podemos.

Canarias no es la única comunidad que puede impartir la asignatura

El artículo que he leído para informarme sobre la situación de Canarias con respecto a la asignatura en la actualidad es, “Canarias, pionera en incorporar la Educación Emocional como asignatura obligatoria: así influye en el aprendizaje”. En él Gregorio Cabrera, director general de Ordenación, Innovación y Calidad Educativa, recuerda que la idea de introducir la asignatura EmoCrea en el aula surgió en un momento de crisis social y económica muy diferente al actual, dice también que muchos de los problemas que se plantean socialmente no existirían si se trabajara previamente la resolución de conflictos de manera dialogada, constructiva, sabiéndose poner en la situación del otro,  lo que es la empatía y que desde luego, han conseguido tener un mejor ambiente de trabajo y de convivencia entre el alumnado.

Hay  varias aspectos en el artículo que coinciden con lo que dice  Yolanda en la entrevista, por un lado que incorporando la educación emocional el docente será más capaz de conectar emocionalmente con su alumnado y obtener mejores resultados y por otro, que cuando incorporamos actividades lúdicas como la “caja de emociones”, el teatro o las actividades lúdicas por el centro,  el alumnado pierda la vergüenza, adquiere confianza y aprendan a expresarse, a conocerse, generando lazos de amistad y  pudiendo empatizar mejor con la realidad que viven los demás.

Fábula del colibrí

Yolanda termina la entrevista nombrando la fábula del colibrí, ¿la conoces? Es tan bonita que te la pongo para que la leas si no la conoces y la releas si ya te la sabes, disfruta de estas preciosa fábula de autor desconocido: 

Cuenta la leyenda que un día hubo un incendio enorme en el bosque. Todos los animales huían despavoridos, pues era un fuego terrible. De pronto, el jaguar vio pasar por sobre su cabeza al colibrí…en dirección contraria, es decir, hacia el fuego. Le extrañó sobremanera, pero no quiso detenerse. Al instante, lo vio pasar de nuevo, esta vez en su misma dirección. Pudo observar este ir y venir repetidas veces, hasta que decidió preguntar al pajarillo, pues le parecía un comportamiento demasiado estrafalario:

¿Qué haces colibrí?, le preguntó.

Voy al lago – respondió él – tomó agua con el pico y la echó al fuego para apagar el incendio.

El jaguar sonrió.

¿Estás loco? – le dijo. ¿Crees que vas a conseguir apagarlo con tu pequeño pico tú solo?

No – respondió el colibrí – yo sé que solo no puedo. Pero ese bosque es mi hogar. Me alimenta, me da cobijo a mí y a mi familia, y le estoy agradecido por eso. Yo soy parte de él y él es parte de mí. Yo sé que solo no puedo apagarlo, pero tengo que hacer mi parte.

En ese momento, los espíritus del bosque que escuchaban al colibrí se sintieron conmovidos por la pequeña ave y su devoción hacia el bosque. Y milagrosamente enviaron un fuerte chaparrón, que terminó con el incendio.

Las abuelas indias contaban esta historia a sus nietos concluyendo:

¿Quieres atraer los milagros a tu vida? Haz tu parte

Entrevista con profesora de instituto

Leticia Garcés Larrea

Leticia Garcés Larrea

Pedagoga por la Universidad de Navarra (2009). Integradora Social (2002). Postgrado en Educación Emocional y Bienestar en la Universidad de Barcelona (2016). Máster en Inteligencia Emocional (2017) y estudios de Neuroeducación (2018) en la UNED de Madrid. Psicología Positiva en el Instituto Europeo de Psicología Positiva (2019). Diplomado de Educación Emocional, Liderazgo y Bases del Coaching para el Desarrollo Integral en la Fundación Liderazgo Chile (2022).
En 2010 fundó el centro de orientación familiar Padres Formados, desde donde asesora a familias en crianza positiva e imparte formación a familias y profesionales en temas relacionados con la Educación Emocional y la Parentalidad Positiva, tanto presencial como online, a nivel nacional e internacional (Colombia y México entre otros países). También organiza eventos de Educación Emocional desde 2012 en Navarra (España).
Ha sido profesora en la Escuela de Inteligencia Emocional de la UNED Vitoria-Gasteiz, también en UNED TUDELA y profesora en el «Experto Universitario en Inteligencia Emocional » de la UNIR (La Universidad Internacional de La Rioja). Vivió y trabajó en centros de menores en Guatemala y coordinó proyectos de cooperación y educación (2002-2007). Es coautora de los cuentos y del disco “Emociónate” (2014), autora del libro “Padres Formados, hijos educados” (2017), de la guía descargable “Educar sin miedo” (2018) y del cuento «Dragombolo saca el bolo» (2020) para la gestión de la frustración.También es impulsora la campaña de sensibilización «Educar sin Miedo»

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