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Apego seguro la base del aprendizaje

En un artículo de Eulalia Torras de Bea, doctora en Medicina y Cirugía, que también es psiquiatra, psicoanalista y docente catalana, creadora del primer Servicio de Psiquiatría Infantil de orientación psicodinámica en la ciudad de Barcelona, nos habla de aspectos relevantes que tiene el apego seguro, cuyos autores principales son Bowlby y Ainsworth, esta última una gran investigadora de los tipos de apego que en 1960 elaboró la primera técnica de evaluación del apego, conocida como “Situación extraña”.

El artículo titulado «Investigaciones sobre el desarrollo cerebral y emocional: sus indicativos en relación a la crianza», recoge entre otras cuestiones de gran importancia que «Los estudios por neuroimagen demuestran que el desarrollo de las neuronas, de sus dendritas o arborizaciones, de sus sinapsis, de los neurotransmisores necesarios para las conexiones y de la mielinización, dependen, desde el principio de la vida, de la calidad y cantidad de estímulos que el niño reciba en su interacción con su entorno.»

 

¿Los niños son niños "Malcriados" o "criados mal"?

El mi cuenta de Instagram podrás ver un post dedicado a esta reflexión, porque realmente me pregunto si somos conscientes de que los mal llamados «niños malcriados», en realidad son el resultado de la educación recibida. El niño que identificas como «malcriado», no nace así, se hace, le han privado de cariño, atención y límites protectores y con su conducta intenta sobrevivir a las relaciones. Quiero que quede claro que no pretendo señalar a los padres como culpables de una mala educación porque no existe una calificación para la labor de los padres, pero sí hay un perjuicio para el cerebro de los hijos y eso tiene que ser una razón más que suficiente para que reflexionemos sobre ello. ¿Por qué no pudieron llevar a cabo su responsabilidad de criar?

Existe la negligencia parental y en casos extremos las autoridades tienen que intervenir para proteger a los niños de sus propios padres, pero, aun así, nunca los consideraré “malos padres”, sino “padres incapacitados” para hacerse cargo de los cuidados de sus hijos y que, por lo tanto,  no pueden ni deben hacerlo. Se trata de buscar el bien para las relaciones parentales, los niños tienen que estar bien atendidos pero los padres también, aún en el caso de los que tienen que rendir cuentas con la justicia, deben recibir la ayuda necesaria para recomponer sus vidas, necesitamos ciudadanos sanos o por lo menos, bien atendidos independientemente de lo que hayan hecho. Entiendo que aquí habrá distintas opiniones porque cada uno puede estar pensando en un caso concreto, pero está bien, razonar juntos es lo importante, no tener la razón.

"Criar mal" no es hacerlo mal, es hacer daño con lo que haces.

Los adultos suelen señalar el comportamiento de los niños juzgando a sus padres, “no les ponen límites, los tienen consentidos, son permisivos o los hijos hacen con ellos lo que quieren” son algunas de los comentarios que podemos escuchar. Esto genera que algunos padres endurezcan las formas delante de otros adultos para demostrar su autoridad, “en mi casa mando yo”,  llegando incluso a la violencia en muchos de los casos. Otros padres sin embargo se reafirmarán en su postura porque han entendido mal la educación emocional, piensan que el niño cuando este listo, florecerá, y sí, como referencia es bonito, pero hay que intervenir y hacerlo con un criterio científico y cero violento.

A veces me veo en la necesidad de explicar lo que es obvio, la educación de la que hablamos es positiva porque genera grandes beneficios para el desarrollo cerebral de los niños, no es positiva porque hay que pensar, hablar y sentir siempre emociones positivas, aunque también os diré que uno se siente mejor aplicando la parentalidad positiva porque hay mejor clima familiar y mayor sensación de competencia parental.

Eulalia Torras dice que «en la familia, en el buen cuidado del bebé y del niño pequeño, donde se sientan las bases de lo que después la escuela podrá desarrollar». Esto marca el camino de salida, la educación que impartamos tiene que tener en cuenta sí o sí el desarrollo del cerebro, todo lo que no favorece esto debe ser considerado como negativo, negativo para el desarrollo evolutivo de una personita maravillosa y grande en potencia cuyo salud mental está en nuestra manos y en la familia damos el pistoletazo de salida, la escuela debe continuar acompañándoles en ese mismo camino.

Cuando no analizas tu propia infancia, no tienes la oportunidad de valorar si el estilo educativo que te educó, realmente es el que tus hijos necesitan recibir para madurar.

"Criar mal" no es hacerlo mal, es hacer daño con lo que haces.

Me encantaría que quedara claro que no estamos hablando de ti como padre sino de ti como persona con el rol de educar. ¿Cómo eres con el resto de las personas? ¿te comportas con tus hijos igual que lo haces con tu entorno familiar, laboral o de amistad? Es obvio que somos distintos según con quién nos relacionamos, pero debemos mantener igualmente una coherencia con nuestros principios y valores. Lo que no puede ser es que perdonemos todo a otras personas con tal de conservar una relación de amistad y que no toleremos nada o muy poco a nuestros hijos porque no vemos tan importante  construir y conservar unos vínculos afectivos sólidos. Las relaciones primarias traumáticas son consideradas como un precursor clave de la enfermedad mental. La mente de los niños está en las manos de los adultos. Según Ainsworth la figura de apego provee, en los primeros años, la seguridad básica esencial para poder explorar, siendo necesario para el desarrollo de la capacidad de aprender y de la autonomía. Es tan así, que en nuestras manos está el favorecer la creación de apegos seguros o inseguros y de esto dependerá en gran parte,  la salud mental de nuestros hijos e hijas.

Te invito a ver este cortometraje sobre Educar sin Miedo

Leticia Garcés Larrea

Leticia Garcés Larrea

Pedagoga por la Universidad de Navarra (2009). Integradora Social (2002). Postgrado en Educación Emocional y Bienestar en la Universidad de Barcelona (2016). Máster en Inteligencia Emocional (2017) y estudios de Neuroeducación (2018) en la UNED de Madrid. Psicología Positiva en el Instituto Europeo de Psicología Positiva (2019). Diplomado de Educación Emocional, Liderazgo y Bases del Coaching para el Desarrollo Integral en la Fundación Liderazgo Chile (2022).
En 2010 fundó el centro de orientación familiar Padres Formados, desde donde asesora a familias en crianza positiva e imparte formación a familias y profesionales en temas relacionados con la Educación Emocional y la Parentalidad Positiva, tanto presencial como online, a nivel nacional e internacional (Colombia y México entre otros países). También organiza eventos de Educación Emocional desde 2012 en Navarra (España).
Ha sido profesora en la Escuela de Inteligencia Emocional de la UNED Vitoria-Gasteiz, también en UNED TUDELA y profesora en el «Experto Universitario en Inteligencia Emocional » de la UNIR (La Universidad Internacional de La Rioja). Vivió y trabajó en centros de menores en Guatemala y coordinó proyectos de cooperación y educación (2002-2007). Es coautora de los cuentos y del disco “Emociónate” (2014), autora del libro “Padres Formados, hijos educados” (2017), de la guía descargable “Educar sin miedo” (2018) y del cuento «Dragombolo saca el bolo» (2020) para la gestión de la frustración.También es impulsora la campaña de sensibilización «Educar sin Miedo»