Uned-Infancia bien tratada, adolescencia bien encaminada.

El jueves 26 de febrero tuve la oportunidad de impartir en UNED Pamplona la conferencia “Infancia bientratada, adolescencia bien encaminada”, la segunda sesión del ciclo “Emociones en la infancia y adolescencia”, organizado desde la Cátedra de Inteligencia Emocional. La gran acogida de este ciclo, con más de mil matrículas, confirma algo muy importante: cada vez más familias sienten la necesidad de comprender mejor el mundo emocional de sus hijos y buscan herramientas basadas en la ciencia para acompañarlos de forma respetuosa y eficaz.

Infancia bien tratada ,
Adolescencia bien encaminada

A lo largo de la sesión reflexionamos sobre una idea fundamental: la Parentalidad Positiva no consiste en aplicar técnicas, ni en seguir recetas rápidas para resolver conflictos cotidianos. La parentalidad positiva es, sobre todo, una forma de mirar a la infancia y a la adolescencia desde el conocimiento científico y desde el respeto al desarrollo emocional de los hijos. Implica comprender que el comportamiento de niños y adolescentes no es un problema en sí mismo, sino muchas veces una expresión de necesidades emocionales que necesitan ser atendidas.

Infancia bien tratada ,
Adolescencia bien encaminada

Uno de los temas centrales de la conferencia fue el impacto del estrés parental en el desarrollo emocional de los hijos. La investigación científica muestra con claridad que a mayor estrés parental, mayor riesgo de problemas emocionales y de conducta en los niños y adolescentes. El estrés que viven los padres no solo afecta a su bienestar personal, sino también a la calidad de la relación con sus hijos y a su capacidad para acompañarlos emocionalmente.

Padres Correguladores emocionales

Sabemos que los padres y madres actúan como reguladores emocionales de sus hijos. Cuando un adulto está tranquilo, puede ayudar al niño a calmarse, comprender lo que siente y encontrar soluciones. Sin embargo, cuando el nivel de estrés es elevado, esta capacidad de regulación se dificulta y aparecen con mayor facilidad las discusiones, los gritos o las reacciones impulsivas que después generan malestar y culpa.

Por eso, prevenir el estrés parental es también una medida de salud mental infantil. Cuidar el bienestar de los adultos no es un acto egoísta, sino una forma directa de proteger el desarrollo emocional de los hijos.

8 recomendaciones de bienestar

Durante la conferencia compartí ocho recomendaciones para fortalecer el bienestar familiar, invitando a las familias a preguntarse cuál de ellas necesitan trabajar en este momento de su vida.

La primera recomendación fue reducir los niveles de estrés, aprendiendo a escuchar las señales del cuerpo y creando pequeños espacios de calma en la vida cotidiana. Vivimos en un ritmo acelerado que muchas veces nos desconecta de nosotros mismos, y esa desconexión termina reflejándose en la vida familiar.

También hablamos de la importancia de practicar técnicas de regulación emocional, como la respiración consciente u otras estrategias sencillas que ayudan a gestionar la ansiedad y recuperar la calma en momentos de tensión. Estas herramientas no solo ayudan a los adultos, sino que también enseñan a los niños formas saludables de afrontar las emociones difíciles.

Otra recomendación fundamental fue formarse en parentalidad positiva. Comprender cómo funciona el cerebro infantil y adolescente, cómo se construye el apego o cómo influyen las emociones en el comportamiento permite a las familias actuar con mayor seguridad y coherencia. La formación aporta claridad y reduce la sensación de improvisación que tantos padres experimentan.

Educar con regulación emocional

También reflexionamos sobre la necesidad de buscar el equilibrio personal, conectando con aquello que da sentido a la vida de cada persona. Cuando los adultos viven desconectados de sus propias necesidades, resulta mucho más difícil sostener el equilibrio emocional dentro de la familia.

El cuidado de las relaciones afectivas fue otro de los aspectos destacados. Dedicar tiempo al vínculo con las personas importantes fortalece la seguridad emocional y crea un clima familiar más protector.

Hablamos también de la importancia de reparar el vínculo desde la conciencia, entendiendo que todas las familias cometen errores. Educar bien no significa hacerlo perfecto, sino saber reconocer los fallos y reparar el daño desde la comprensión y el buen trato, no desde la culpa. Otra recomendación esencial fue pedir ayuda cuando sea necesario. La terapia o la orientación familiar pueden convertirse en espacios de crecimiento y cuidado emocional que permiten a las familias encontrar nuevas formas de relacionarse.

Validar las emociones

A lo largo de la conferencia vimos cómo la evidencia científica señala que la educación emocional en la escuela y la parentalidad positiva en la familia son dos pilares fundamentales para prevenir el estrés parental y los traumas relacionales en la infancia. Muchas dificultades que aparecen en la adolescencia tienen su origen en experiencias tempranas de inseguridad emocional o en dinámicas familiares marcadas por el estrés y la falta de regulación.

Sin embargo, también vimos un mensaje esperanzador: desde el hogar podemos poner medidas de prevención y protección desde los primeros años, favoreciendo un desarrollo saludable que facilite la llegada a la adolescencia con mayor equilibrio emocional.

Algunas de estas medidas pasan por construir un apego seguro desde la primera infancia, ofreciendo presencia emocional, disponibilidad y sensibilidad ante las necesidades de los niños.

También es esencial validar las emociones de niños y adolescentes, ayudándoles a comprender lo que sienten sin minimizar ni ridiculizar sus experiencias emocionales.

Una adolescencia con límites

Y, por supuesto, es necesario establecer límites claros con firmeza y coherencia, porque los límites bien puestos no dañan la relación, sino que proporcionan seguridad.

La adolescencia suele vivirse en muchas familias como una etapa difícil, llena de conflictos, distancia y preocupación. Sin embargo, cuando la infancia ha estado marcada por el buen trato y la seguridad emocional, la adolescencia se convierte con más frecuencia en una etapa de crecimiento y transformación, no en un tiempo de ruptura.

Por eso seguimos insistiendo en esta idea que da sentido a todo el ciclo de conferencias:

Una infancia bientratada es el mejor camino hacia una adolescencia bien encaminada.

La tercera y última sesión del ciclo se celebrará el 18 de mayo de 2026 con la conferencia “¿Qué le pasa a mi hijo adolescente? No lo aguanto”, en la que profundizaremos en la comprensión del mundo adolescente y en estrategias para mejorar la convivencia y la comunicación en la familia. La inscripción es gratuita y puede realizarse en modalidad presencial, online o diferida a través de la web de UNED Pamplona.

Imagen de Leticia Garcés Larrea

Leticia Garcés Larrea

Pedagoga por la Universidad de Navarra (2009). Integradora Social (2002). Postgrado en Educación Emocional y Bienestar en la Universidad de Barcelona (2016). Máster en Inteligencia Emocional (2017) y estudios de Neuroeducación (2018) en la UNED de Madrid. Psicología Positiva en el Instituto Europeo de Psicología Positiva (2019). Diplomado de Educación Emocional, Liderazgo y Bases del Coaching para el Desarrollo Integral en la Fundación Liderazgo Chile (2022).
En 2010 fundó el centro de orientación familiar Padres Formados, desde donde asesora a familias en crianza positiva e imparte formación a familias y profesionales en temas relacionados con la Educación Emocional y la Parentalidad Positiva, tanto presencial como online, a nivel nacional e internacional (Colombia y México entre otros países). También organiza eventos de Educación Emocional desde 2012 en Navarra (España).
Ha sido profesora en la Escuela de Inteligencia Emocional de la UNED Vitoria-Gasteiz, también en UNED TUDELA y profesora en el «Experto Universitario en Inteligencia Emocional » de la UNIR (La Universidad Internacional de La Rioja). Vivió y trabajó en centros de menores en Guatemala y coordinó proyectos de cooperación y educación (2002-2007). Es coautora de los cuentos y del disco “Emociónate” (2014), autora del libro “Padres Formados, hijos educados” (2017), de la guía descargable “Educar sin miedo” (2018) y del cuento «Dragombolo saca el bolo» (2020) para la gestión de la frustración.También es impulsora la campaña de sensibilización «Educar sin Miedo»