Educar adolescentes en tiempos digitales: lo que me llevo de la VIII Jornada RUIA

Participación en la VIII Jornada RUIA: reflexionando sobre los retos de la parentalidad positiva en la tecno-adolescencia

La adolescencia siempre ha sido una etapa de grandes cambios, retos y oportunidades. Sin embargo, las familias de hoy afrontan además un desafío añadido: acompañar a sus hijos e hijas en un entorno profundamente marcado por la tecnología, las redes sociales y la hiperconectividad.

Precisamente sobre esta realidad tuvimos la oportunidad de reflexionar durante la VIII Jornada de la Red de Universidades por la Infancia y la Adolescencia de España (RUIA), celebrada en Alicante bajo el título «Retos de la parentalidad positiva y corresponsable en la tecno-adolescencia».

Evento Alicante
Aprender es un placer
Ver resumen
Evento Alicante
Aprender es un placer
Ver resumen
Evento Alicante
Aprender es un placer
Ver resumen
Evento Alicante
Aprender es un placer
Ver resumen
Evento Alicante
Aprender es un placer
Ver resumen
Evento Alicante
Aprender es un placer
Ver resumen
Evento Alicante
Aprender es un placer
Ver resumen
Evento Alicante
Aprender es un placer
Ver resumen
Evento Alicante
Aprender es un placer
Ver resumen
32 universidades unidas

Participación en la VIII Jornada RUIA: reflexionando sobre los retos de la parentalidad positiva en la tecno-adolescencia

Tuve la oportunidad de participar en una mesa de debate centrada en la educación corresponsable, compartiendo espacio con expertos comprometidos con el bienestar infantil y adolescente. Durante el encuentro abordamos cuestiones tan relevantes como la necesidad de fortalecer el vínculo familiar, el liderazgo parental, la regulación emocional, la convivencia y los buenos tratos en un contexto social profundamente marcado por la tecnología.

Vivimos en una época en la que nuestros hijos e hijas crecen rodeados de pantallas, redes sociales e interacciones digitales que ofrecen grandes oportunidades, pero también nuevos riesgos y desafíos. Esta realidad exige que madres, padres y educadores desarrollen nuevas competencias para acompañar a los adolescentes desde la cercanía, la comprensión y la presencia emocional.

Expertos emocionales, no digitales

Uno de los mensajes que más se repitió durante la jornada fue que, aunque la tecnología evoluciona a una velocidad vertiginosa, las necesidades emocionales de nuestros hijos siguen siendo las mismas. Necesitan sentirse queridos, comprendidos, escuchados y acompañados por adultos emocionalmente disponibles.

En muchas ocasiones, las familias se sienten desbordadas por los cambios tecnológicos y por la velocidad con la que aparecen nuevas aplicaciones, plataformas y formas de comunicación. Sin embargo, la clave no está en convertirse en expertos digitales, sino en fortalecer aquello que realmente protege a nuestros hijos: el vínculo.

 

Adolescencia con proyectos vitales

Una de las reflexiones que más me hizo pensar fue la aportada por la catedrática Yolanda Sánchez Sandoval, quien recordó la necesidad de que niños y adolescentes puedan construir un proyecto vital esperanzador. Cuando un menor cree en sí mismo, percibe que tiene capacidades para afrontar los retos de la vida y siente que su futuro puede ser positivo, aumenta su bienestar emocional y disminuye la sensación de malestar.

Quizá una de las tareas más importantes de las familias y de los educadores sea precisamente esa: ayudar a nuestros hijos e hijas a descubrir quiénes son, qué les apasiona, qué pueden aportar al mundo y qué motivos tienen para seguir avanzando incluso en los momentos difíciles. Porque la esperanza también se educa, se acompaña y se construye en la relación con los adultos que creen en ellos.

Sentirse amados siempre

Los adolescentes de hoy siguen necesitando sentirse vistos, comprendidos, escuchados y queridos. Siguen necesitando adultos que les ofrezcan seguridad, presencia y confianza para poder crecer.

Con frecuencia las familias me preguntan qué aplicación deben controlar, qué red social es más peligrosa o qué herramienta tecnológica deberían utilizar para proteger a sus hijos. Son preguntas legítimas, pero quizá no siempre son las más importantes.

La verdadera pregunta es cómo fortalecer el vínculo para que nuestros hijos quieran acudir a nosotros cuando tengan un problema.

Recordar lo más relevante

Como se recordó durante el encuentro, la mejor herramienta de control parental sigue siendo una relación basada en la confianza, la comunicación y la conexión emocional.

También reflexionamos sobre la importancia de poner límites sin romper el vínculo. Un reto complejo, especialmente durante la adolescencia, cuando los hijos reclaman mayor autonomía mientras siguen necesitando la presencia y el acompañamiento de los adultos.

Entre las muchas ideas compartidas, me gustaría destacar algunas frases que invitan a la reflexión:

  • «Las familias no acompañan bien cuando sienten miedo, culpa o estrés. Educar es un proceso interior que requiere mucha reflexión.»
  • «La tecnología cambia muy rápido, pero las necesidades emocionales de nuestros hijos siguen siendo las mismas.»
  • «Nuestros hijos no necesitan padres expertos en tecnología; necesitan adultos presentes y disponibles emocionalmente.»
  • «La mejor herramienta de control parental sigue siendo el vínculo afectivo.»
  • «La pregunta no es cuánto tiempo pasan frente a una pantalla, sino qué hacen, con quién y cómo les hace sentir.»
  • «Poner límites sin romper el vínculo es uno de los grandes retos de la crianza actual.»
  • «Acompañar no es vigilar cada paso; es estar disponibles cuando nos necesiten.»

Adolescencias con gestión digital

Personalmente, me llevo muchas ideas, aprendizajes y la satisfacción de comprobar que cada vez somos más las personas comprometidas con una mirada respetuosa hacia la infancia y la adolescencia, basada en los buenos tratos, la evidencia científica y la educación emocional.

Quiero agradecer a la RUIA y a la Cátedra de Infancia y Adolescencia de la Universitat Politècnica de València la invitación para formar parte de esta jornada. Ha sido un placer compartir espacio con profesionales tan comprometidos y reencontrarme con compañeros y amigos que continúan impulsando el bienestar emocional de niños, niñas y adolescentes desde distintos ámbitos.

La tecnología seguirá cambiando. Las aplicaciones vendrán y se irán. Los dispositivos evolucionarán. Pero hay algo que seguirá siendo imprescindible: la necesidad de nuestros hijos de sentirse acompañados, comprendidos y queridos.

Porque educar adolescentes no consiste en controlar más, sino en aprender a acompañar mejor.

Imagen de Leticia Garcés Larrea

Leticia Garcés Larrea

Pedagoga por la Universidad de Navarra (2009). Integradora Social (2002). Postgrado en Educación Emocional y Bienestar en la Universidad de Barcelona (2016). Máster en Inteligencia Emocional (2017) y estudios de Neuroeducación (2018) en la UNED de Madrid. Psicología Positiva en el Instituto Europeo de Psicología Positiva (2019). Diplomado de Educación Emocional, Liderazgo y Bases del Coaching para el Desarrollo Integral en la Fundación Liderazgo Chile (2022).
En 2010 fundó el centro de orientación familiar Padres Formados, desde donde asesora a familias en crianza positiva e imparte formación a familias y profesionales en temas relacionados con la Educación Emocional y la Parentalidad Positiva, tanto presencial como online, a nivel nacional e internacional (Colombia y México entre otros países). También organiza eventos de Educación Emocional desde 2012 en Navarra (España).
Ha sido profesora en la Escuela de Inteligencia Emocional de la UNED Vitoria-Gasteiz, también en UNED TUDELA y profesora en el «Experto Universitario en Inteligencia Emocional » de la UNIR (La Universidad Internacional de La Rioja). Vivió y trabajó en centros de menores en Guatemala y coordinó proyectos de cooperación y educación (2002-2007). Es coautora de los cuentos y del disco “Emociónate” (2014), autora del libro “Padres Formados, hijos educados” (2017), de la guía descargable “Educar sin miedo” (2018) y del cuento «Dragombolo saca el bolo» (2020) para la gestión de la frustración.También es impulsora la campaña de sensibilización «Educar sin Miedo»