Besar no siempre es una forma de saludar

Besar a un niño para saludar es una costumbre muy extendida en nuestra cultura. La mayoría de las veces lo hacemos con la mejor intención: queremos expresar cariño, cercanía o simplemente seguir una norma social que hemos aprendido desde pequeños. Sin embargo, pocas veces nos preguntamos cómo vive ese momento el niño.

La educación también consiste en enseñar los códigos del buen civismo. Los niños aprenden a nuestro lado a saludar, ayudar, cuidar y respetar a los demás. Pero también aprenden que existen muchas formas de hacerlo. Un beso puede ser una forma de saludar, pero no es la única.

Besar no siempre es una forma de saludar

Hay niños que disfrutan del contacto físico y otros que necesitan más tiempo para sentirse cómodos. Algunos prefieren saludar con la mano, con una sonrisa, un choque de puños o simplemente diciendo «hola». Respetar estas preferencias no significa educar niños maleducados, sino enseñarles que la educación y el respeto también incluyen el cuidado del propio cuerpo.

Cuando un niño muestra incomodidad porque alguien le ha besado, le ha cogido en brazos o le ha llevado de la mano sin preguntarle, necesita que un adulto ponga palabras a lo que probablemente está sintiendo. Frases como «Veo que eso no te ha gustado», «Creo que te has sentido incómodo» o «Ahora me doy cuenta de que no querías» le ayudan a comprender sus emociones y a sentir que son importantes.

¿Es así como te has sentido?

Después conviene comprobar si nuestra interpretación es correcta. Podemos preguntarle: «¿Es así como te has sentido?» o «¿Habrías preferido que te preguntara antes?». De esta manera le damos la oportunidad de expresar su experiencia y aprendemos a escucharla.

Si confirmamos que realmente se ha sentido incómodo, una disculpa sincera también educa. Podemos decirle: «Perdona, ahora me doy cuenta de que no te ha gustado. No era mi intención hacerte sentir incómodo». Después podemos explicarle que besar es una forma de expresar el cariño que utilizan muchos adultos, pero que existen muchas otras maneras de saludar con respeto.

Educar no consiste en enseñar a los niños a aceptar cualquier gesto de afecto para no incomodar a los demás. Educar consiste en ayudarles a reconocer cómo se sienten, expresar sus emociones con respeto y descubrir que el cariño siempre debe ir acompañado del respeto. Porque un niño que aprende que su cuerpo merece ser escuchado hoy, tendrá más herramientas para respetarse a sí mismo y también para respetar a los demás mañana.

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Leticia Garcés Larrea

Pedagoga por la Universidad de Navarra (2009). Integradora Social (2002). Postgrado en Educación Emocional y Bienestar en la Universidad de Barcelona (2016). Máster en Inteligencia Emocional (2017) y estudios de Neuroeducación (2018) en la UNED de Madrid. Psicología Positiva en el Instituto Europeo de Psicología Positiva (2019). Diplomado de Educación Emocional, Liderazgo y Bases del Coaching para el Desarrollo Integral en la Fundación Liderazgo Chile (2022).
En 2010 fundó el centro de orientación familiar Padres Formados, desde donde asesora a familias en crianza positiva e imparte formación a familias y profesionales en temas relacionados con la Educación Emocional y la Parentalidad Positiva, tanto presencial como online, a nivel nacional e internacional (Colombia y México entre otros países). También organiza eventos de Educación Emocional desde 2012 en Navarra (España).
Ha sido profesora en la Escuela de Inteligencia Emocional de la UNED Vitoria-Gasteiz, también en UNED TUDELA y profesora en el «Experto Universitario en Inteligencia Emocional » de la UNIR (La Universidad Internacional de La Rioja). Vivió y trabajó en centros de menores en Guatemala y coordinó proyectos de cooperación y educación (2002-2007). Es coautora de los cuentos y del disco “Emociónate” (2014), autora del libro “Padres Formados, hijos educados” (2017), de la guía descargable “Educar sin miedo” (2018) y del cuento «Dragombolo saca el bolo» (2020) para la gestión de la frustración.También es impulsora la campaña de sensibilización «Educar sin Miedo»