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La paz del mundo empieza con la paz de la pareja.

Carmen Fernández Rivas empezó hace muchos años a trabajar para intentar transmitir una mirada diferente hacia la infancia desde la disciplina positiva. Es coach familiar y terapeuta de pareja. Ella cree que la paz del mundo tiene su base en la paz de la familia, y que, por eso, la paz de las familias está en la paz de la pareja. En la entrevista dice “me di cuenta que la base es trabajar con la pareja para que haya una buena comunicación y relación y así se pueda extrapolar esa mirada respetuosa de la infancia. Hay que empezar con lo más cercado, la relación con uno mismo y con la persona con la que convives y educas a tus hijos.

Los cinco lenguajes del amor

Carmen nos hablará en esta entrevista de dos autores que para ella son una referencia en el ámbito de la terapia de pareja. El primero es Gary Chapman, casualemente yo tenía uno de sus libros de hace muchos años en casa y me sirvió tenerlo cerca para preparar la entrevista. Consultando Wikipedia por daros una información más específica de este autor, dice que “Gary Chapman sugiere que, para descubrir el idioma del amor de otra persona, uno debe observar la forma en la que le expresa amor a otros, analizar de qué se queja más seguido y qué le piden a su pareja más seguido. Su teoría es que las personas suelen naturalmente dar amor de la manera en que prefieren recibir amor, y una mejor comunicación entre las parejas se puede alcanzar cuando uno puede demostrar su cariño por la otra persona en el idioma del amor del que lo recibe”

Carmen añade que la mayoría de nosotros hemos crecido aprendiendo el idioma de nuestros padres, el nativo o primario, más adelante aprendemos otros idiomas, aunque serán secundarios porque siempre hablaremos con más comodidad el aprendido en casa. Con el amor pasa algo parecido, no importa cuánto te empeñes en expresarte en tu idioma primaria si tu pareja habla otro idioma. Si nos sentimos amados con un tipo de lenguaje, lo más seguro es que nos expresemos de esa manera, pero si la pareja entiende el amor de otra manera, nos ayudará conocerlo y aprender a hablarlo.

Los cinco lenguajes de amor serían los siguientes: Contacto físico; Tiempo de calidad; Regalos; Actos de servicio; y Palabras.  En este artículo de Psicología y Mente describe de forma muy clara cada uno de ellos.

¿Qué lenguaje del amor hablamos con la pareja?

El tiempo de calidad no tiene por qué estar relacionado con actividades extraordinarias, sino que cuando estés con una persona estés con ella y con nadie más, exclusividad, estoy para ti, conectada contigo. El ejemplo que nos pone es como cuando estás con tu hijo jugando a la pelota, sólo estás pendiente de tirarle la pelota, el simple hecho de estar leyendo un libro con tu pareja en el sofá, intercambiando miradas, que salga una conversación, etc.

Para las personas que no tienen claro cuál es su lenguaje del amor, yo les diría que se hicieran dos preguntas:

  • ¿Qué es lo que hace o deja de hacer mi pareja que me hiere más profundamente? Es probable que lo opuesto sea tu lenguaje.
  • ¿Qué es lo que más le reclamas? “Hace mucho tiempo que no hacemos algo juntos o que no tienes un detalle conmigo”

Muchas veces descubriendo el propio lenguaje del amor y el de la pareja, se pueden descubrir heridas de la infancia. En muchas ocasiones debido a la propia crianza tenemos limitaciones. Aquí una buena recomendación es empezar con nuestro propio contacto, abrazarnos a nosotros mismos para poder avanzar.

Es importante conocer tu propio lenguaje, pero a lo largo de la vida esos lenguajes pueden ir fluctuando.

La autoestima es importante “yo puedo vivir perfectamente sola, pero elijo vivir en pareja” Nos han hecho creer que el amor es encontrar a mi media naranja y la idea es no tener una dependencia emocional con nadie, sino que cuando elegimos vivir en pareja, transitamos nuestra propia plenitud en pareja.

Los cuatro jinetes que no deben entrar en casa

Otro autor referente en el ámbito de la pareja que nombra Carmen es John Gottman, el habla de los cuatro jinetes. Carmen los explica en la entrevista, pero nos envía un mensaje tranquilizador “No somos perfectos, si alguno de estos jinetes se presenta en tu casa acéptalo, pero intenta que no siga cabalgado, hay que evitar que sea reiterado en el tiempo”

  1. Desprecio: Si te sientes superior a tu pareja te ves con la potestad de despreciar cualquier tipo de esfuerzo. Puedes usar un comportamiento irónico en público o privado.
  2. Las críticas: Puede llegar un momento en la relación que el acto de comunicar se convierte en una batalla campal y todo se transjiversa, todo te duele, todo te hiere, le das a todo un doble sentido, lo que suena a halago lo recibes como una ofensa.
  3. Estar a la defensiva: se niegan a hablar y siempre hacen responsable a la otra persona, “como tú me criticas yo me defiendo” esto a la larga genera mal estar.
  4. Indiferencia: hacer como que no pasa nada, dicen que es el más peligroso porque mientras tengas ganas de discutir con tu pareja aún hay algo. Lo interesante es que no les abramos la puerta de casa, pero si cabalga uno no dejar que lo hagan otros.

Finalmente la pregunta de siempre no puede faltar, Si yo te nombrar ministra de educación,¿ Qué cambios harías?
1- Conciliación familiar

2- Facilitar el acceso a todo tipo de formación de desarrollo personal y a todos los recursos que la neurociencia está demostrando

3- Formación del profesorado para no poner tiritas

Leticia Garcés Larrea

Leticia Garcés Larrea

Pedagoga por la Universidad de Navarra (2009), Postgrado en Educación Emocional y Bienestar en la Universidad de Barcelona (2016), Máster en Inteligencia Emocional (2017) y estudios de Neuroeducación (2018) en la UNED de Madrid. En 2010 fundó la plataforma Padres Formados, a través de la cual gestiona las formaciones que imparte a familias y profesionales en temas relacionados con la educación emocional tanto presencial como online.
Desde 2012 organiza eventos formativos como jornadas de prevención para la salud emocional y congresos de educación emocional en Navarra. Vivió y trabajó en centros de menores en Guatemala y coordinó proyectos de cooperación y educación (2002-2007). Colabora con Eduemo Lab, laboratorio de educación emocional de la UNED. Impulsora de la campaña de sensibilización #educarsinmiedo Autora del libro “Padres Formados, hijos educados” y coautora de la colección de cuentos y disco de canciones “Emocionate”. Autora del cuento "Dragombolo, saca el bolo"