La parentalidad positiva permite comprender el cerebro de nuestros hijos para educar sin miedo. Cuando hablamos de crianza, muchas madres y padres me dicen “Me encantaría disfrutar de mis hijos… pero a veces siento que solo me dedico a apagar fuegos”.
La realidad es que criar no es algo diseñado para “disfrutar” todo el tiempo. La crianza implica responsabilidad, cansancio, esfuerzo, cuidados constantes y, cómo no, conflictos. Pero sí podemos vivirla con más sentido, más consciencia y menos culpa, cuando entendemos qué les pasa a nuestros hijos en su cerebro y qué nos pasa a nosotros en el nuestro. De eso trata la parentalidad positiva, de poner la ciencia al servicio de las familias para ayudarnos a educar mejor y a sufrir menos.
Si hoy te preguntara:
¿Te preocupan las relaciones entre iguales, el bullying, la violencia escolar?, ¿Te preocupa el acceso precoz a pornografía violenta y cómo puede afectar a la afectividad y a la sexualidad de tus hijos? o ¿Te preocupa la salud mental en la adolescencia, la ansiedad, la soledad, las autolesiones, los intentos de suicidio?
Probablemente responderías que sí.
Los estudios recientes sobre adolescentes confirman algo muy importante:
A nuestros chicos y chicas les inquieta profundamente la soledad y sufren por el bullying.Se han incrementado los intentos de suicidio como forma desesperada de acabar con un sufrimiento que sienten que no saben gestionar. Lo que sí sabemos que cuando un adolescente llega a plantearse el suicidio, lo que nos está diciendo es: “No encuentro recursos emocionales suficientes ni personas que de verdad puedan sostenerme en lo que me pasa”.
El mejor regalo para un adolescente: alguien con quien poder enfadarse
La importancia del primer año de vida: cuando el bebé decide si el mundo es seguro
El vínculo que establecemos con nuestros hijos empieza muchísimo antes de que puedan hablar o entender normas.
Ya desde el embarazo y especialmente durante el primer año, el bebé aprende:
- Si el mundo es un lugar predecible y seguro.
- Si sus necesidades serán atendidas.
- Si es seguro expresar lo que siente o si es mejor reprimirlo.
Cuando un adulto responde con sensibilidad a su llanto —aunque lo haga imperfectamente— el bebé construye apego seguro, la base de su futura autoestima, regulación emocional y manera de relacionarse.
Si, por el contrario, recibe respuestas ansiosas, caóticas, minimizadoras o evitativas (“por eso no se llora”, “no pasa nada”), puede desarrollar apegos inseguros: aprenderá que mostrar lo que siente es arriesgado. En esta conferencia encontrarás información sobre cómo llevar la teoría a la práctica.
Esquema de las ideas principales


