MI
HISTORIA

Leticia Garcés

Desde niña me gustaba la enseñanza, recuerdo que en primaria organizaba concursos de adivinanzas para mis compañeros de clase y preparaba premios con ayuda de mi madre para los ganadores, hacía fichas de libros con aquellas máquinas de escribir que había por casa para la biblioteca de clase y como amante de las letras iba escribiendo mis sueños en un diario. Iniciando la adolescencia, soñaba con viajar a otro país con escuelas y muchos niños, así que cuando cumplí los 20 años después de estudiar Integración social, tuve la oportunidad de viajar a Guatemala por primera vez, es curioso, pero esto lo había escrito en uno de mis diarios con 14 años, ¿casualidad o causalidad?

Mi gran reto fue impartir clases a niños y niñas con necesidades educativas especiales en un colegio en el que no existía un aula que atendiera estas necesidades, había que crearla, con esa edad no ves barreras y si las hay te crees capaz de saltarlas todas así que estuve trabajando en ello, recuerdo que a todo le veía utilidad, con piedras aprendíamos a contar, con cáscara de huevo hacíamos manualidades y con cola blanca arreglábamos todo. Aún recuerdo dos canciones que escribí con tres acordes para aprender las vocales y los números hasta el diez, de algún lado tenía que venir el talento para componer las canciones sobre emociones que años más tarde escribí con la musicoterapeuta María Peralta (Disco Emocionate, 2014)

MI
mISIÓN

Aquel viaje duró solo cuatro meses y a la vuelta empezaba la carrera de Pedagogía en la Universidad de Navarra (2002). Tenía una gran motivación, volver, y un gran reto, estudiar para poder hacerlo.

No hay mayor regalo en tu etapa estudiantil que sentir que todo lo que haces tiene un propósito y sentido para tu vida, todo tiene un porqué y un para qué, con lo cual convives con altos  niveles de dopamina y motivación que te  dan la energía suficiente para ver solo  posibilidades y oportunidades.

Repetí la experiencia un nuevo verano y trabajé con este grupo de niños y niñas, aún recuerdo sus nombres, Meme, Emilia, Jorge o Claudia. 

Durante algunos meses, me pregunté qué podía hacer para que tuvieran un profesor de educación especial de continuo, así que como se acercaba la navidad pensé en hacer calendarios para sacar fondos para este fin, es verdad que tuvimos que vender muchos calendarios involucrando a amistades y familiares, pero el reto se cumplió y fue posible conseguir los fondos para cubrir el sueldo de un profesor durante el curso escolar. La actitud proactiva es hacer posible lo que deseas que suceda, empezando por ti y terminando contigo.

¡Otro reto conseguido y mis niveles de dopamina subiendo!

MIS
ESTUDIOS

Yo seguía estudiando mi carrera y viajando mis veranos, para mí estudiar cobraba sentido por el trabajo que desempeñaba y lo que hacía daba sentido a la carrera que estudiaba. ¡Todo alienado! En medio de tantos proyectos, apareció también mi compañero de vida, una gran persona que conocí en Guatemala, que pese a vivir a una hora de mi ciudad, lo fui a conocer al otro lado del océano, de nuevo me pregunto si fue casualidad o causalidad. Me bastó ver como trababa a los niños en Guatemala para tener claro que sería el gran padre de mis hijos que hoy es. Me viene a la mente esa frase que dice

“Amar es saber que, aunque te dieran oportunidades para escoger a otra persona, escogerías a la misma sin dudarlo” y en mi caso así ha sido.

Entre mis estudios y la cooperación social, surgió el amor y también la familia. Mi primer hijo nació en Guatemala y con la maternidad empezó mi nuevo reto, mejorar todo aquello que desconocía que había dentro de mí y que, sin duda alguna, mi hijo me  fue mostrando, mi hijo, mi espejo, mi gran maestro de vida. De vuelta en España, tenía muchas inquietudes académicas, pero también mucha  frustraciones, tenía dos hijos que atender, uno académico pues debía continuar con mis estudios universitarios ya que los había dejado aparcados para dedicarme a la cooperación más afondo durante un tiempo y mi otro hijo que había cumplido dos años y empezaba a darme cuenta de lo difícil que era tener un niño en casa por todas las emociones que me despertaba y que no sabía cómo gestionar. Puedo decir que, aunque terminé la carrera de Pedagogía (2009) continuo en la universidad de la vida donde no se termina nunca de aprender a ser persona y a humanizarse.

Para dar respuesta a esta necesidad como madre, surgieron los primeros encuentros formativos con madres en el salón de mí casa y al darme cuenta que esta necesidad la tenían también otros padres, me decidí a extender mi proyecto por otros lugares y centros escolares, así que en 2010 fundé la plataforma Padres Formados, a través de la cual gestiono las formaciones que imparto a familias y profesionales en temas relacionados con la educación emocional y la parentalidad positiva tanto presencial como online y desde 2012 organizo, junto a Uxua Otazu, directora del centro infantil La Guarde de Villava, eventos formativos como jornadas de prevención para la salud emocional y congresos de educación emocional en Navarra. También he tenido la oportunidad de impartir formación en otros países como Colombia o México, desde luego, volver a Centroamérica ha sido otro de mis grandes anhelos cumplidos.

Mi camino formativo ha sido continuo y me he especializado en educación emocional pues si de algo me di cuenta es que la modificación de conducta que había aprendido en la universidad sirve para corregir pero no siempre para educar, así que completé mis estudios con el Postgrado en Educación Emocional y Bienestar en la Universidad de Barcelona (2016), Máster en Inteligencia Emocional (2017) y estudios de Neuroeducación (2018) en la UNED de Madrid y Psicología positiva en el Instituto Europeo de Psicología Positiva (2019).

Todo suma, aprender es un placer

NUESTROS
pROYECTOS

La niña creativa y creadora que había en mi fue saliendo al cabo de los años y me animé a poner por escrito todo lo que iba trabajando con las familias, por eso escribí el libro “Padres Formados, hijos educados”  (Editorial Creados 2017), el material de trabajo “Educar sin miedo. Por una educación consciente, emocional y respetuosa” (Editorial Creados 2018) y también soy coautora de la colección de cuentos “Emocionate” (Editorial Creados 2014). Todo lo que recojo en mis publicaciones de forma rigurosa y con un respaldo científico, he intentado simplificarlo de alguna manera sencilla para que la educación emocional en la familia sea accesible para cualquier persona y en cualquier parte del mundo y para eso hemos creado la campaña de sensibilización #educarsinmiedo que a través de las redes sociales pretende sensibilizar y concienciar sobre la importancia de educar sin generar miedo en los y las menores por medio de recursos, reflexiones y cortometrajes.

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