Burlada. Prevención de acoso escolar. Colegio Ermitaberri

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Hoy la Apyma Gubaigu del Colegio Público Ermitaberri de Burlada ha organizado una conferencia sobre Prevención de acoso escolar y otras situaciones que afectan al desarrollo del menor que ha impartido Leticia Garcés. Han asistido cerca de 60 personas, entre ellas familias y docentes del centro y de otros lugares puesto que la inscripción estaba abierta a cualquier persona que pudiera tener interés.

Hemos visto los siguientes conceptos:

  • Diferenciar entre acoso escolar y conflictos de convivencia escolar
  • Diferenciar entre prevenir, detectar e intervenir sobre casos de acoso escolar
  • Entender el sufrimiento como una situación que genera emociones negativas durante mucho tiempo que acaba generando cambios a nivel cerebral y de personalidad
  • Saber educar las competencias emocionales desde lo cotidiana. Aceptando la emoción que se esconde detrás de la conducta y acompañando los procesos de adquisición de hábitos y aceptación de normas
  • Entender las situaciones que generan estrés y la importancia de reducir

El resumen de la conferencia realizado por la Apyma es es siguiente: 

Para los que no pudisteis asistir a la conferencia, aquí tenéis un breve resumen de los puntos más importantes.

Cada uno debemos identificar en qué momento estamos en relación al tema del acoso escolar:

  • Prevención. Podemos prevenir el acoso escolar y hacer a nuestros hijos más fuertes emocionalmente desde lo cotidiano. Los conflictos del día a día son oportunidades de mejora y la gestión emocional que el adulto haga de ellos va a ser lo que marque la diferencia.
  • Detección. Hay que entender el sufrimiento como una situación de estrés o tensión que se mantiene de forma prolongada en el tiempo y que genera cambios en la conducta del niño. Su entorno no es capaz de gestionar la situación y deriva en una situación de sufrimiento compartido por los propios menores, su familia y la escuela. (Por lo tanto cuando un niño llora no lo entendemos como una situación de sufrimiento sino la manifestación externa de una emoción vivida que necesita ser expresada y por supuesto compartida con un adulto que le ayude a manejarla).
  • Intervención. En esta etapa no podemos actuar por libre. Se debe informar del problema para que se activen los protocolos pertinentes.

Además es importante saber diferenciar entre:

  • Conflicto escolar. Un conflicto viene generado por un problema que normalmente se resuelve mediante la toma de determinadas decisiones o la aplicación de normas. Normalmente se deben a la falta de hábitos o de competencias emocionales del niño y son situaciones sobre las que el adulto puede intervenir.
  • Acoso escolar. Para hablar de acoso escolar deben cumplirse las siguientes condiciones. Si se cumplen tres de ellas ya sería un motivo para estar alerta (extraído de Rafael BISQUERRA – Prevención del acoso escolar con educación emocional):
      • Se da un desequilibrio de poder manifiesto entre agresor y la víctima. Situación de abuso de poder.
      • Reiteración de las acciones: recurrentes y persistentes en el tiempo
      • Existe intencionalidad del agresor de causar daño a la víctima
      • La víctima se encuentra en situación de indefensión. No es capaz de salir por sí mismo de la situación y si lo hace genera más agresión.  Sufre y acepta la situación de acoso porque considera que aceptando sufre menos que luchando y ve en ello un beneficio.
      • Fenómeno de grupo. Hay un conjunto de observadores que toleran la situación y no intervienen o piden ayuda por miedo. Es muy importante trabajar la cohesión grupal en la propia escuela ya que un grupo unido no permite dejar fuera a alguien.

La gestión de conflictos genera oportunidades para empezar a prevenir el acoso escolar. Y el tiempo será el que marque la diferencia:

  • Los conflictos escolares sin resolver generan con el tiempo carencias educacionales.
  • Las carencias educacionales terminan derivando en carencias personales corriendo el riesgo de convertir al menor en una posible víctima de acoso escolar como agresor, agredido o grupo (los llamados ‘Observadores’).

El nivel de estrés tiene mucho que ver en la prevención del acoso escolar.  Las emociones negativas son uno de los mayores factores de riesgo para contraer enfermedades físicas y mentales. El estrés nos llega de diferentes orígenes y está presente a lo largo de toda la jornada. Generan estrés:

  • El estrés de la rutina de la mañana
  • El estrés de la rutina de la tarde
  • El estrés del trabajo de los padres/madres
  • El estrés que cada uno acumula y no gestiona
  • El estrés que genera la escuela ante el cumplimiento de objetivos, exámenes, normas, espacios, horarios,etc…
  • El estrés antes las tareas, preparación de exámenes en el hogar….

Una de las formas de prevenir el acoso escolar es actuando sobre la carga de estrés de nuestros hijos. ¿Cómo? Aquí van algunas ideas:

  • Adquiriendo los hábitos con presencia, afecto y constancia. Que el niño deba aprender a ser autónomo no significa que lo tenga que hacer sólo. A veces simplemente hay que estar ahí.
  • Gestión del estrés del adulto
  • Entrenamiento en competencias emocionales para adquirir recursos de gestión emocional
  • Alimentación saludable
  • Descanso reparador
  • Ejercicio físico
  • Transmisión de valores sociales y morales
  • Convivencia familiar y escolar pacífica
  • Gestión adecuada de los conflictos

La prevención no parte de fórmulas mágicas. Puede hacerse desde lo cotidiano. Desde situaciones del día a día que nos plantean nuestros hijos y que a veces desactivamos mediante la imposición de un criterio o mediante respuestas preestablecidas que hacen que el niño sienta que lo que nos está intentando transmitir no es importante. Muchas veces no les dejamos expresar sus sentimientos simplemente porque a nosotros no nos gusta lo que expresan y nuestra mala gestión de esa emoción hace que el niño no se sienta libre de expresar la suya.

En muchas ocasiones esas situaciones de lo cotidiano son una manera de pedir ayuda: ‘Pedro me ha dicho tonto’ o ‘María no quiere jugar conmigo’. Y nosotros no las atendemos de la forma debida. No identificamos la importancia que tiene para el niño. ‘Pero tú ya sabes que no eres tonto; no le hagas caso’ o ‘No pasa nada; juega con otra niña’. No estamos atendiendo sus necesidades desde lo cotidiano.

Muchas veces cuando corregimos al niño desde nuestra mala gestión de la emoción, desde la descarga de nuestra propia rabia, estamos generando en él emociones negativas y le estamos responsabilizando de nuestras propias carencias en gestión emocional. ¿Por qué expresamos rabia cuando lo que sentimos es preocupación, asco o tristeza?

Tengamos presente que el desarrollo emocional de mi hijo depende en gran medida de lo que yo hago conmigo cuando estoy con él; es decir, de cómo gestiono mis propias emociones.

Hasta aquí el pequeño resumen de la conferencia que por supuesto fue más extensa y detallada. Muchas gracias a Leticia Garcés, como siempre, por su rigor y por su forma tan amena de acercarnos este tema.

Para los que queráis ampliar información, Leticia nos propone la siguiente Bibliografía:

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