Escucha activa. Saber sentir al otro

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Entrevista sobre la importancia de la Escucha activa en la educación de nuestros hijos/as.

El País Digital. Buenavida 26 de agosto 2016

Entrevista sobre la Escucha activa:

  • Periodista: Veronica Palomo
  • Entrevista a: Leticia Garcés Larrea
  1. Ponernos en el lugar del niño, escuchar lo que dice y no solo oír sonidos que salen de su boca, entender el motivo de su frustración que se esconde tras la rabieta… Muchos padres, al explicarles en qué consiste la técnica, responderán que cada niño es un mundo y que con los suyos no vale, que esta técnica no funciona. ¿Es verdad? ¿Podemos trabajar esta técnica con todos los pequeños independientemente de personalidades y caracteres?

El psicólogo americano Thomas Gordon es uno de los”padres”del concepto acuñado como “Escucha activa”,  en su libro “Técnicas eficaces para padres” explica muy bien como aprender a practicarla. Pero conviene decir que más que una técnica para conseguir un buen comportamiento en un hijo/a que muchas veces, más que educar queremos obtener una obediencia inmediata y conveniente  para el adulto (que no haga ruido porque me molesta, que no se mueva porque me pone nerviosa, que de besos para no ser juzgada por el entorno…) es una forma respetuosa de tratar a un niño/a o alumno/a con el fin de ayudarle a experimentar la comprensión que más adelante le ayudará a ponerse en el lugar del otro, lo que entendemos como empatía. Por lo tanto, la Escucha activa sería mas bien una forma de comunicación entre los miembros de la familia,no una tecnica para obtener un comportamiento obediente. Este estilo comunicación nos permite desarrollar la empatía y a su vez proteger los vínculos afectivos.

  1. El premio-castigo nos viene de fábrica a los padres, es algo innato porque nos han educado así. Si te portas bien, te doy un regalo. Te has portado mal, pues ahora no sales, etc… Al final, ¿somos lo que hemos recibido? ¿Podemos cambiar estos comportamientos, esta manera de educar?

Sinceramente considero que no solo podemos sino que debemos cambiarlo. Cuando se trata de nuestros hijos/as no valen las excusas de tipo “Yo soy así y a estas alturas no voy a cambiar, al que no le guste que no mire…” porque si podemos mejorar, ¿por qué no darles lo mejor de nosotros?

Una educación condicionante que modifica conductas generando miedo por medio del castigo, la amenaza, la fuerza, el castigo físico, los gritos o las comparaciones entre hermano (Mira tu hermano que grande está porque ha comido todo y tu no…) o por otro lado premios que generan un carácter competidor o competitivo (el primero que se coma todo tiene helado) no pueden nunca educar hábitos y rutinas que es lo que nos permite desarrollar la fuerza de voluntad que le permita al niño marcarse sus propios límites. ¿Cuándo no me mira el adulto hago lo que sé que no tengo que hacer?

  1. Mirarles a los ojos cuando hablan, ponernos a su altura, tocarle los hombros…. ¿Cuánto importa y aporta el contacto físico, la cercanía de la piel en nuestra comunicación con los niños?

Gracias a la Neurociencia sabemos mucho más sobre el cerebro, gestión de las emociones y como se graban todas nuestras experiencias sentidas desde la infancia condicionando parte de nuestra vida adulta aunque somos seres resilientes y siempre podemos superar nuestras barreras internas. Por lo tanto, debemos tener en cuenta que todas las expresiones tanto verbales como no verbales que hayamos recibido en nuestra infancia se graban en nuestra memoria implícita de alguna manera y representan un modelo de interacción con los demás. Es como si se grabará en el niño un modelo de comunicación que le dijera “así es como debes ser tratado por el resto de las personas”

Me atrevo a decir, que este modelo, es protección para el menor en situaciones de peligro como acoso escolar, abuso sexual o maltrato, le permite saber que el trato que está recibiendo no es el que se merece y lo rechazará, otra cosa es que si está en situación de desprotección necesite ayuda para salir.

Sin embargo, cuando un niño está sometido continuamente a los gritos y amenazas, en algunos casos porque ese es el modelo comunicativo del hogar, el que han aprendido los padres de los suyos y el único que conocen y piensan que funciona, en otros por la mala gestión emocional de los progenitores, cuando son tratados de esta manera fuera del hogar lo consienten porque no hay dentro de ellos ninguna señal que les indique “no debo ser tratado así”.

  1. Esta técnica puede confundirse con no poner límites a los niños, escucharles en todo momento, ponerles en el centro de nuestro universo y que se vuelvan más egocéntricos. ¿Cómo compatibilizamos esta técnica con poner límites y la disciplina? Si puedes, ¿me pones ejemplos?

El problema precisamente es confundir un tipo de comunicación respetuosa y asertiva con una técnica que queremos que esté a nuestro servicio y buscarnos cierta funcionalidad con ella. Es más, me atrevo a decir que una familia que tiene un estilo educativo permiso (el resto son autoritario, asertivo y sobreprotector) sería muy difícil que practicarán la escucha activa. Los limites son necesarios esto no debería de tener discusión ninguna, la cuestión es como los ponemos. Sería fantástico que el adulto que pone un límite pusiera conciencia en que se le despierta cuando al ponerlo el niño se opone a ellos, conducta completamente normal. ¿Qué hacemos cuando nos encontramos una puerta cerrada que pone no entrar?  Los límites están para ponerlos y ayudar que se cumplan no para imponerlos, por lo tanto necesitamos adultos “emocionalmente inteligentes” que se entrenen para lidiar con los conflictos que surgen alrededor de los límites.

Ejemplos:

  • Hijo, antes de salir a la calle, me gustaría que dejarás tu habitación recogida…
  • Joooooooo, ¿por qué lo tengo que hacer yo? Es un rollo, hazlo tu!!
  • Hijo, entiendo que no te apetezca nada ponerte a recoger tu habitación, pero tienes diez minutos para hacerlo antes de que nos vayamos…
  • Hija, los dientes, vamos a lavarlos antes de ir a la cama…. (la hija se mete en la cama sin lavarselelos y la madre se da cuenta…)
  • Vamos Maria, te acompaño al baño nuevamente para que te los laves, voy echándote pasta en el cepillo….

Con estos dos ejemplos vemos cómo se van creando hábitos y rutinas relacionados con el orden y la higiene, no necesariamente tenemos que recurrir a las consecuencias negativas que podrían ser en el primer caso “si no recoges la habitación no saldrás, tú mismo” en el segundo caso “si no te los lavas se te caerán y mañana no comerás chuches”. No es recomendable acostumbrar al niño a recibir continuamente este tipo de consecuencias, ayuda más la presencia del adulto, con algunas edades insistencia con el objetivo de hacer cumplir los límites que permiten educar un hábito y no tanto imponer un límite que condicionan el carácter para modificar una conducta.

  1. A la larga, ¿qué les aporta? ¿Qué tipo de adolescente o adulto será?

La escucha activa, teniendo en cuenta que si la consideramos una técnica solo es para que nos permita entrenarnos en un estilo educativo asertivo y comunicación afectiva que permite generar un clima familiar respetuoso y adecuado, pero que lo importante realmente es ser conscientes de la importancia de proteger los vínculos afectivos entre los miembros de la familia, generar adolescentes más seguros de sí mismos, con un adecuado conceptos de si mismos que les permite desarrollar una autoestima adecuada, un carácter resiliente y competentes emocionalmente hablando para saber relacionarse consigo mismos como con el entorno lo mejor posible.

  1. ¿Se puede seguir utilizando esta técnica con nuestros hijos adolescentes?

Lo que se puede y se debe es seguir utilizando este tipo de comunicación asertiva y respetuosa el resto de nuestra vida tengamos la edad que tengamos. Los limites protegen y generar un entornos de seguridad pero solo si a la hora de ponerlos no los imponemos y recurrimos a las consecuencias negativas como primera opción.

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