Mi hijo llora ante cualquier cosa que le causa frustración

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portrait of little crying girl, sad and sorry

Mi hijo llora ante cualquier cosa que le causa frustración.
Si va a un cumple de un compañero es incapaz de entrar sin antes echar unas lágrimas, luego se calma y se lo pasa muy bien.
A temporadas es capaz de controlarlo pero otras llora por todo. Y no te dice el por qué.
Le reñimos, castigamos, lo hablamos por las buenas y nada. Y ya tiene 6 años. Qué pautas podemos seguir? Gracias

Cuando recibí esta consulta quise saber lo que mi hijo de ocho años pensaba sobre el caso. Hijo, he recibido esta consulta y tengo que aconsejar  a esta mama que tiene esta preocupación. Sin dudarlo un segundo, me dijo, ¡que le deje llorar mama!. Me gustó su respuesta y de echo le dije. Exactamente, así es hijo, los niños necesitáis sentir libertar para expresar vuestras emociones sin sentiros mal por ello, llorar es una manera de hacerlo, se lo explicaré a esta mama.

Llorar nos permite vaciar tensiones

Llorar es necesario para disminuir la ansiedad, descargar tensiones incluso  permite conciliar mejor el sueño, pero no es lo mismo permitir llorar que dejar llorar. Por eso, vamos a diferenciar dos tipos de llantos, el que comunica y el que expresa frustración.

  • Llanto que comunica: Con bebes que no han desarrollado todavía el lenguaje nos vamos a encontrar sobre todo un llanto que comunica, cuando llora sabemos identificar perfectamente que tiene hambre, que tiene sueño o que le duele algo, el adulto acude sin problemas ante este tipo de llanto porque en este caso su función es de “cuidador” y esto no cuesta tanto porque la implicación no es emocional, se trata de responder a una necesidad física para que el bebe se encuentre bien.
  • Llanto que expresa:  Si embargo, cuando el bebe tiene mas edad y chapurrea algunas palabras, el llanto empieza a ser  diferente, no comunica lo que quiere sino que expresa  lo que siente y a estas edades viven muchas frustraciones por la falta de madurez, lenguaje y recursos de gestión emocional. Para el niño nada ha cambiado, necesita del adulto igualmente, quizás no para decir que tiene sed porque puede decir agua que es una de las primeras palabras que aprenden, pero si para procesar su frustración. El niño/a siempre necesita del adulto,  tanto si  se despierta en medio de la noche como si le negamos algo que desea, ambas son necesidades importantes.

 

 

La diferencia entre permitir llorar y dejar llorar

Frases como ¡ya eres mayor para llorar! o ¡los niños no lloran! se escuchan continuamente, creo que no somos conscientes del daño que generamos a nivel emocional y lo que repercute en la autoestima. Cuando no permitimos llorar al niño aumentamos el malestar que tiene porque no solo se siente mal ante algo que ha sucedido sino que también le hacemos sentir mal por llorar, ¡Vas a llorar otra vez!, ¡No se puede llorar por todo! ¡Te comportas como un niño pequeño!. 

Si no le permitimos llorar porque consideramos que para hacerlo hay que tener una edad o un motivo razonable, tenderemos a dejarlo llorando solo hasta que consiga calmarse bajo el pretexto “cuando te calmes me llamas”. Esto no le ayuda porque necesita sentir libertad para llorar y no “permiso” para hacerlo si sus motivos no coinciden con los del adulto.

Mientras el niño no tiene lenguaje para comunicar o expresar lo que necesita, entendemos que tenemos que responder al llanto,  pero cuando desarrollan el lenguaje y la capacidad de expresar, ¿por qué sigue llorando si tiene lenguaje?. En muchos casos es  por la falta de recursos de gestión emocional.

Recursos de gestión emocional

Cuando entramos en la etapa 6-12 el niño necesita recursos para gestionarse a nivel emocional, capacidad reflexiva y saber comunicarse de forma asertiva. Los recursos son estrategias que el niño/a ya tiene adquiridos y que es capaz de poner en marcha cuando una emoción muy intensa como puede ser la rabia le supera. Os voy a poner un ejemplo de lo que un niño debería hacer con 6 años si en la etapa anterior ha adquirido distintos recursos:

  • Hijo/a, ya es tarde, vamos a apagar la tele y nos vamos a preparar para ir a dormir… (Pauta)
  • Jooooooooo, otro capitulo, que este me gusta mucho…. (Enfado)
  • Eso mismo me has dicho las dos últimas veces que te he llamado, ahora quiero que apagues la tele…(Expresión de la pauta de forma asertiva)
  • No quiero, me sabe muy malo apagar la tele sin terminar el capitulo (Expresión del enfado de forma asertiva)
  • Lo entiendo, pero no quiero que se haga más tarde, puedes apagar tu la tele, sino lo voy a hacer yo (Pauta-opción-actuación)
  • Nooooooooooooooooo!!! Me voy a mi habitación (grita, llora, se enfada. El recurso que pone en marcha es irse a su habitación sin necesidad de que lo manden porque siente que su enfado está aumentando y necesita regularse)

 

Los recursos no deben cambiar el estado de animo

Los recursos que aportamos al niño/a para gestionarse a nivel emocional deben respetar en todo momento lo que el niño siente, es decir, si el niño está enfadado no le invitamos a que vaya a su habitación para que esté contento, sino para que tome consciencia de lo que siente, tenga la oportunidad de disminuir su estado de ansiedad y consiga autorregularse, en definitiva, que salga de la habitación habiendo podido gestionar lo que siente desde una toma de consciencia, pero puede seguir enfadado aunque más calmado.

No se trata de estar siempre contentos o hacer creer al niño que este estado es el único adecuado, ¿Ves que contentos estamos todos cuando tu te portas bien?,  ¿Te das cuenta que guapo estas cuando sonríes? ¡Cuando lloras estamos todos enfadados, ¿a que no te gusta verme enfadada?. Estas frases no respetan la necesidad que tiene el niño de sentir libremente cada emoción, la conclusión a la que llega es que solo cuando está contento agrada al adulto y cuando está enfadado no es aceptado de la misma manera. Recordemos que el afecto no debe estar vinculado al comportamiento adecuado, el niño tiene que sentirse amado siempre independientemente de la conducta que tenga, otra cosa es que el adulto le exprese de forma asertiva que no aprueba su conducta.

Recursos que podemos aportar

  1. Enseñarle a buscar espacios para autorregularse: la habitación, un banco en la calle, quedarse donde está,etc.
  2. Enseñarle a cerrar los ojos ante situaciones que generan enfado: Os pondré un ejemplo. Si el hermano pequeño quería dibujar y ha pintado por error un libro del cole del mayor, éste puede decidir  cerrar los ojos ante la conducta del hermano para poder pensar sobre lo que está sintiendo y adecuar su respuesta.
  3. Enseñarle a expresar el enfado de forma asertiva: ¡No me gusta lo que me has dicho!, ¡Se me han quitado las ganas de seguir jugando a esto…!
  4. Enseñarle a pedir ayuda: Estoy muy enfadado, ¿me recuerdas que tengo que hacer ahora…?
  5. Enseñarla formas de sacar la tensión sin generar daños: romper papel de periódico, pintar rayajos en una hoja, salir a correr, beber agua, comer un trozo de pan o pieza de fruta, llorar, escribir lo que sientes, dibujar tu enfado, etc.

 

Leticia Garcés Larrea

 

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