Tres niñas se enfadan y dejan a parte a una de ellas

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Colorized black and white with little girl in a pink dress walking on railroad track

Soy profesora de infantil y me gustaría saber como puedo gestionar cuando en un grupo de tres niñas se enfadan y dejan a parte a una de ellas. Cuando se enfadan dicen no quiero jugar contigo, no vendrás a mi casa, se escapan. No se pegan pero verbalizan diciendo esas respuestas.

Yo trabajo mucho el tema de las emociones (hablamos como se sienten, que ha pasado, cuento cuentos relacionados con esa emoción, intento acompañar al niño).Normalmente surgen los conflictos en tiempo libre (recreo).

También intentó que saquen la tristeza, rabia o enfado y se tranquilizan pero es un proceso muy largo.Es verdad que en ésta edad de 4 -5 años les importa mucho lo que sus compañeros opinen de ellos. ¿que mas puedo hacer?

Cuando la conducta esperada no llega, ¡Aceptación!

En el ciclo 3-6 vamos asentando los pilares de la educación emocional por medio de cuentos, títeres, teatro, música, juegos y sobre todo con la interacción con el adulto. Por eso es muy importante la manera en la que interpretamos una conducta, si la vemos como una oportunidad de cambio y crecimiento o como un problema de conducta que debemos modificar de inmediato.

Cuando la conducta esperada no llega, como por ejemplo que empaticen con sus amigas, que sepan esperar un turno, que entiendan que no les podemos atender de inmediato, la aceptación es vital ya que la falta de ella alimenta precisamente la conducta que queremos eliminar. Si queremos educar, potenciar, motivar o despertar inquietudes en un niño/a tiene que ser generando emociones positivas. ¿Tengo que aceptar que se insulten, se peguen o se dejen de lado? No. Pero si debemos aceptar que se frustren y que mientras no saben como gestionar lo que sienten, estas conductas son parte del tipo de convivencia que están teniendo, desde esta aceptación trabajaremos para que las interacciones reflejen las competencias emocionales que les permitan comunicarse de forma asertiva.

Educar desde dentro, para saber expresar hacia afuera

La clave para una educación afectuosa es “Educar desde el ser y no tanto desde el hacer”, no se trata de qué hago sino de como lo hago.Si me dedico a modificar conductas inadecuadas sin poner el acento en la competencia emocional que el niño tiene que adquirir, los pensamientos erróneos de como tienen que ser las cosas acaban condicionando mi respuesta. Si pienso que la agresión es una falta de respeto, en lugar de una dificultad para regularse, y sanciono la conducta en lugar de trabajar sobre las competencias que le permiten expresar de otra manera, en lugar de educar estaré condicionando, ¿eso es lo que quiero?

El niño aprende cuando se cumplen cuatro principios principales: sintiéndose querido por el adulto que le corrige, con repetición de actos, presencia continua del adulto y con un buen modelo de gestión emocional, pensar que no castigamos porque no retiramos objetos, pero por la dificultad que tenemos para gestionar lo que una conducta nos genera, acabamos retirando el afecto, sería una forma de castigo que lejos de ayudar, desmotiva y distancia a las personas que necesitan sentirse unidas para crecer juntas.

Las palabras hieren mas que los golpes

Mientras los niños/as no desarrollen las competencias emocionales, habilidades sociales y estrategias de gestión emocional que necesitan para saber como encajar lo que la interacción con el grupo de iguales les genera, nos vamos a encontrar con muchas conductas  inadecuadas que vamos a querer controlar. ¿Como hago para que no se desprecien? ¿Como hago para que no se rechacen entre ellas? 

Recordemos, no es que hago, sino como lo hago. El primer ingrediente que tenemos que tener en cuenta es la aceptación. No hablamos de aceptar la conducta, sino de aceptar que la conducta se presente como consecuencia de una falta de recursos. Desde esta aceptación, podremos trabajar generando y despertando en el niño una inquietud por aprender, es importante donde pongo el acento y el tipo de discurso que hago, si está basado en juicios de valor, esto está bien o mal, o si soy capaz de ir mas allá del blanco y negro, conectar con lo que a mi me mueven las conductas y desde aquí iniciar un proceso educativo.

Normas básicas para mediar conflictos

En el entorno escolar surgen tantos conflictos y tan variados que muchas veces no nos queda otra que poner normas para evitar situaciones conflictivas. El tema de los cumpleaños suele generar malestar porque no llueve a gusto de todos, según donde se celebre y como, siempre hay niños que se quedaran sin invitación. Por eso una forma de evitar estas situaciones es hacer cuatro celebraciones al año, juntar a varios niños, no llevar regalos y disfrutar del encuentro. Esto evita enfrentamientos y rechazos, aún así surgirán y habrá que trabajarlos. Por otro lado está la opción de invitar a quien yo quiera a mi fiesta de cumpleaños, pero será algo que haremos fuera del entorno escolar. 

Ejemplo: Frases que duelen, como respondemos

Ante frases como “Tu no eres mi amiga, no te voy a invitar a mi cumpleaños”, el adulto suele reaccionar diciendo: “No digáis eso, como no vais a ser amigas, a ti te gustaría que te dijeran eso….” Si lo primero para trabajar una conducta es la aceptación de la conducta, aquí ya nos habríamos saltado este paso.

¿Que podemos hacer?

Escuchar y validar: Veo que no quieres invitar a tu amiga a tu cumpleaños, debes estar enfadada con ella…¿me quieres contar que ha pasado?

Si escuchamos y reconocemos que el niño tiene motivos para decir lo que ha dicho, podemos trabajar sobre ellos, si directamente hacemos un juicio de valor  y no le dejamos expresar lo que siente, nos quedamos ahí, sin procesar lo que siente.

Ante lo motivos que nos da, como, ella no me invito a mi, esta mañana me ha llamado tonta, no quiero que venga porque es muy mandonica,etc. siempre podemos profundizar.

Vaya, veo que estas enfadada con ella por este motivo y por eso no quieres que venga, ¿no te apetece estar con ella? Cuando llegas hasta aquí, te puedes encontrar varias respuestas. Un no rotundo o cierta duda. Aqui es donde podemos trabajar la necesidad de recondiliarse y volver a empezar. Aprendemos que podemos estar molestos, enfadados pero que también podemos aprender a separar, que una emoción corresponde a un momento y a una situación pero que si somos amigas y nos gusta estar juntas, podemos superar esos momentos y aprender a hacer borron y cuenta nueva. ¿Lo intentamos? Empecemos cuidando los vinculos familiares y reconciliándonos cuando nos enfadamos, aqui empieza nuestro entrenamiento.

Leticia Garcés

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