Autoestima, ¿se educa o se desarrolla?

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Tenemos mucha costumbre de enseñar, decir, imponer, ordenar, dirigir y controlar al niño/a. Pero cuando se trata de sentir, ¿también le vamos a decir como se tiene que sentir?

Si todas las emociones son legitimas y necesarias, no deberíamos tener la necesidad de intervenir sobre las llamadas negativas, que son las que nos hacen sentir mal,  para cortar su manifestación, pero por regla general, como nos cuesta más convivir con las negativas que con las positivas,  creemos que limitando la expresión de esas emociones,  el niño/a dejará de sufrir. Pero, ¿realmente sufre? Os hago otra pregunta, ¿el niño sufre cuando llora o sufre cuando no le dejamos llorar cuando tiene la necesidad de hacerlo?

Frases como no te pongas triste porque me pones triste, no te puedes enfadar por tonterías, no puedes tener miedo por los fantasmas porque no existen,etc nos salen con facilidad, pretendemos explicarle al niño/a porque no puede sentir lo que siente y en el fondo le hacemos sentirse mal o culpable cuando experimenta miedo, rabia o tristeza.

¿Que crees que siente el niño cuando experimenta vergüenza ante una caída y por experiencia sabe que el adulto le va a decir que es un valiente por no llorar? No solamente seguirá sintiendo vergüenza, ya que siempre hay alguien que se burla o ríe,  sino que se sentirá culpable porque según el adulto a quien no cuestiona, le ha dicho que como es un valiente, no puede sentirse así.

Derecho a sentir emociones

Los adultos somos los primeros que tenemos que darnos permiso para sentir y por supuesto para expresar emociones. Desde muy pequeños hemos podido oír frases como los niños no lloran, si me pides las cosas llorando no te voy a hacer caso o cuando te calmes me llamas. La atención o comprensión del adulto ha estado condicionada al buen comportamiento y lo más triste de todo es que el buen comportamiento está relacionado con emociones reprimidas. ¿No os parece un gran riesgo tener que reprimir emociones para sentir la aceptación del adulto? Y si trasladamos esto a la pareja, ¿como suena?

Un buen niño se considera aquel que no llora por tonterías, que obedece a la primera o que su comportamiento coincide con las expectativas del adulto. ¿No os parece muy injusto considerar “mal niño” al que todavía no ha aprendido a regular sus emociones?. ¡Anda que no hay adultos que todavía no han aprendido a regularse a nivel emocional! No hay más que observar a los conductores en un atasco….

Educar es emocionar

Una educación afectiva se basa en un amor incondicional. El niño/a no se tiene que portar bien para sentir el afecto del adulto, es posible que el adulto esté molesto y enfadado por una conducta inaceptable, pero si expresa el enfado de forma asertiva no hace daño a nadie, el enfado del adulto muestra al niño/a que no aprueba su conducta como puede ser una agresión y que en el tipo de convivencia que queremos tener, esas conductas no tienen cabida, pero entendemos que son conductas que están dentro de un proceso de desarrollo y que es cuestión de tiempo, paciencia, madurez y desarrollo de competencias emocionales para que se den los cambios pertinentes. Y creadme, el niño/a deja de agredir cuando aprende otras maneras de expresar.

Quiero destacar la importancia que tiene el vinculo menor-adulto, el niño/a tiene derecho a sentirse bien cuando está con el adulto aunque éste tenga que enseñarle, disciplinarlo y corregirlo con firmeza, enseñar no tiene que hacer daño porque educar es emocionar.

Educar es emocionar. Aprender es sentir

Creo que todos tenemos claro que una educación afectiva no consiste en ser permisivos ni sobreprotectores, no se trata de estar siempre contentos ni dejar de corregir una conducta por miedo a generar una rabieta, los limites son necesarios, llamar la atención al niño/a incluso frenar ciertas conductas a tiempo no tiene discusión.

El problema empieza cuando no tenemos en cuanta que nuestras decisiones, bien sea poner un limite, decir no o introducir al niño/a en la rutina, genera emociones negativas que se tienen que regular. Cuando interpretamos estas manifestaciones como un problema de conducta sin atender la necesidad de aprender a regular lo que sentimos, nos estamos desviando del objetivo educativo: aprender a identificar y expresar emociones de forma asertiva.

Autoestima, ¿se educa o se desarrolla?

Entonces, ¿ la autoestima se educa o se desarrolla? Diríamos que las dos cosas. La educamos cuando hablamos sobre ella o leemos cuentos que nos permiten entender sobre la importancia de aceptarnos y valorar nuestros talentos o habilidades, pero también se desarrolla en la medida que el adulto nos hace sentir bien cuando nos enseña y por supuesto sentimos la aceptación del adulto independientemente de la manera en la que nos regulamos ante emociones negativas.

Leticia Garcés Larrea

Si queréis saber mas sobre emociones, mirar la web: http://universodeemociones.com/

Cuentos sobre emociones: Colección de cuentos Emocionate

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3 Comentarios

    • Me alegro, es importante dejar por escrito reflexiones como estas porque sino el día a día nos consume y nos lleva a vivir relaciones nada sanas….un abrazo

  1. Chus
    ¡Qué importante el tema de la autoestima¡ Esta ha sido una de mis continuas preguntas, se educa o se desarrolla. No sé si lo hago bien o no sólo sé que ahora voy por el camino correcto y eso me da mucha tranquilidad.

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