Villava. Escuela de padres y madres

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A veces nuestros hijos/as nos sorprenden con conductas inadecuadas, no porque estén mal, sino porque están descontextualizadas. ¿Que quiere decir esto? Que se están llevando a cabo en un lugar o de una manera inadecuada pero la conducta en sí no está mal. Tirar piedras en un río no está mal,  pero tirar piedras hacia un coche sería una conducta descontextualizada. Si esto es así, ¿por qué llamamos la atención prohibiendo una conducta?

“Deja las piedras, deja de tirar piedras, no juegues con piedras…” son frases que decimos para prohibir una conducta cuando lo que el niño tiene que aprender es donde jugar con las piedras.

Llamar la atención ante una conducta es nuestra obligación, somo responsables de lo que nuestros hijos/as hacen mientras están jugando, pero la manera de corregir una conducta marcará el resto de la tarde. Y es a partir de este momento donde podemos sentir que ya no manejamos la situación, el niño se niega a obedecer, ignora la indicación, sigue con su juego sin tener en cuenta nuestras pautas,etc. ¿Que siento? ¿Que mensajes me envía mi cuerpo? Nerviosismo, sudoración, alteración, ansiedad, rabia, miedo, vergüenza, impotencia,etc. son algunos de los síntomas que voy a empezar a sentir. Por favor, en este momento, para, escucha tu cuerpo, lo que sientes, y decide como vas a llevar a cabo esa corrección.

En las escuelas de padres y madres vamos a trabajar sobre como gestionar todo lo que nos generan nuestros hijos y que es importante conocer para poder llevar a cabo una disciplina sobre una base afectuosa.

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