Mi hijo no duerme bien con la llegada de su hermano

0
1238

Tengo un pequeño problema con mi hijo de 10 años. Desde hace 5 meses duerme fatal , necesita mi mano para dormir y durante las noches se despierta varias veces reclamando mi atención a modo de abrazos, veo que no descansa lo suficiente y eso conlleva que esté mas irritable y con ojeras al día siguiente.
He hablado con el varias veces del miedo que tiene y todo está relacionado con su futuro hermano que vendrá  en dos meses de China.
Ya no se que hacer, tengo toda la paciencia del mundo pero verlo así de agotado me duele… ¿que puedo hacer?

Miedo a que me dejen de querer

Suele ser habitual que los miedos o inseguridades que sentimos durante el día afloren en la noche, alterando el sueño y buscando puntos de referencia que aporten el equilibrio que uno siente que le falta. En este caso, según expones, la llegada de un hermano parece que está siendo la causa de las dificultades que muestra tu hijo para conciliar el sueño, teniendo demandas continuas de atención y cariño hacía ti, completamente comprensible.

Con los pocos datos que me das, te puedo decir que no es tan importante la causa que generan los miedos en la noche sino la forma de enfrentarnos a ellos, la forma de hablar de ello, si le damos recursos para gestionarlos, si los aceptamos como parte de un proceso de adaptación a una situación difícil de asimilar y si escuchamos al niño/a sin intención de poner fin al problema con inmediatez, en cuestiones educativas nunca hay prisa.

Escuchamos y acogemos pero sin negar emociones

Cuando vemos a nuestros hijos/as sufrir sentimos la necesidad de buscar soluciones con el fin de minimizar el dolor sea como sea, si tiene miedo a la oscuridad le dejamos una luz encendida, si cree que hay un monstruo en su habitación le demostramos que no existe o si tiene miedo a ser desplazado por un hermano, le decimos que tiene que estar contento por tener con quien jugar, cualquier cosa con tal de que se sienta mejor.  Sin embargo mientras negamos lo que sienten y no les damos un espacio para hablar de ello sin la urgencia de solucionar un problema, el dolor no desaparece sino que puede que aumente o se mantenga en el tiempo.

Un espacio para vaciar lo que sentimos

Las emociones tanto positivas como negativas tienen que tener un espacio, necesitan un momento para salir y por supuesto una persona con quien compartir lo que sienten.  El niño necesita expresarlas para vaciarse de ellas, si un niño/a está feliz por una acontecimiento familiar, la excitación no le permitirá estar tranquilo, centrarse en una tarea o seguir unas pautas por lo tanto habrá que ayudarle a que se tranquilice para llevar un ritmo más pausado, de lo contrario su conducta se puede considerar inadecuada erróneamente.

Lo mismo pasa si las emociones son negativas, por diferenciarlas de alguna manera, el menor necesita vaciar lo que siente mediante el llanto o lenguaje, de esta manera lo preparamos para poner en práctica posibles soluciones que mejoren su estado anímico.

Ejemplos para iniciar conversaciones que ayudan a vaciar lo que sentimos:

Cariño, últimamente veo que estás nervioso, enfadado y que no duermes bien, mama cree que la llegada de tu hermano tiene algo que ver, podemos hablar de ello ahora o cuando tu quieras…

Ya es hora de ir a dormir, soy consciente de que estos días no duermes bien así que cada vez que lo necesites me llamas, estará un ratito contigo hasta que te sientas tranquilo y luego me iré,  se que poco a poco me vas a necesitar menos… 

Hijo/a, se que estás contento porque vienen tus primos a jugar a casa y tienes ganas de jugar con ellos, recuerda como quiero que estemos en casa, más tarde saldremos a la calle…

Dejar constancia del cariño mutuo: un recuerdo especial

Una de las mayores incertidumbres que tienen los niños/as cuando llega un hermano/a es si les dejaremos de querer, si les querremos menos o si los cambios que sienten que vienen no les gustarán demasiado.

Es importante, por lo menos conveniente, dejar constancia de que el amor que sentimos por ellos es único y que no va a cambiar lo que sentimos  porque haya otras personas en la familia, en todo caso, la capacidad de amar aumenta porque se retroalimenta entre unos y otros, pero está claro que a esta conclusión tienen que llegar ellos/as con el tiempo,  por eso nuestra labor será dejar constancia de nuestro vinculo irrompible y para esto podemos hacer varias cosas:  un viaje especial juntos, crear un álbum de fotos con momentos especiales que hayamos vivido, escribir una carta redactando distintas vivencias que hemos tenido y disfrutado, hacer una foto de los dos y enmarcarla, realizar una actividad del gusto de los dos o con el resto de miembros de la familia,etc.  Se trata de realizar cualquier actividad significativa para los dos y que genere un recuerdo especial dejando constancia del cariño mutuo.

 Pautas recomendadas

  1. Crear un momento para vaciar los miedos e incertidumbres que pueda tener el niño/a:  Los momentos de antes de dormir son muy adecuados aunque el cansancio del adulto no siempre ayuda, por eso podemos buscar otros momentos a lo largo del día para hablar de la llegada del hermano, las cosas que pueden cambiar y el compromiso familiar que se adquiere ante una adopción
  2. Escuchar y no tanto hablar: cuando se establece un dialogo adulto/menor y escuchamos algo que nos duele, como expresar que no quiere tener un hermano/a, la tendencia es hablar de todo lo positivo de tenerlo, negando la carga dolorosa que se percibe en sus palabras, por lo tanto como se trata de escuchar más que de hablar, asentiremos con la cabeza repitiendo lo que el niño/a expresa: entiendo, veo que no te apetece compartir tu habitación con alguien que no conoces…
  3. Describir y reproducir las palabras del niño: tal y como hemos dicho, no es conveniente hablar de lo positivo de la llegada del hermano como una forma de negar lo que el niño/a expresa, podemos hablar de ello como parte de la experiencia que vamos a vivir,  pero no con la doble intención de cambiar el ánimo del menor. Por eso describir lo que el niño/a expresa es una forma de ayudarle a entender lo que está sintiendo: te veo nervioso y alterado, podemos hablar de ello si quieres…Entiendo lo que me dices, no quieres que venga por un lado y por otro lado si…
  4. Pensamos la solución juntos: cuando hablamos de buscar soluciones no nos referimos a formas de resolver un conflicto sino formas de procesar como vivimos una experiencia, la llegada de un hermano/a lo podemos vivir con miedo o nerviosismo, en cualquier caso, es necesario canalizarlo porque la manera de enfrentar una situación cambia la forma de sentirla: como veo que la llegada de tu hermano te tiene un poco nervioso, te propongo que escribamos en esta caja todo lo que sientes, guardaremos estos pensamientos durante un tiempo y cuando llevemos tiempo conviviendo con tu hermano los leeremos y podremos comparar lo diferente que nos sentimos según como nos enfrentamos a una situación, ¿te parece?

 Leticia Garcés Larrea

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here