Enseñar a dormir a partir de dos años

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Consultas sobre el sueño infantil:

1ª Consulta: Mi hija de 2 años no sabe dormirse sola, me gustaría que me dieras pautas para enseñarle a dormir sola.

2ª Consulta: Desde hace aproximadamente 5 meses cada vez nos cuesta más que se duerma. Su hora para acostarse es a las 22h, pero no hay día que no nos cueste más de una hora conseguir que se duerma. Con lo cual finalmente acaba durmiendose para las 23h-23.30h, después de levantarse y acostarse mil veces, llorar, gritar… en fin, un suplicio para él y nosotros. Algunas veces su padre acaba dormido en su cama porque ya no sabemos que hacer o acabamos recurriendo a castigos y amenazas

Siempre intentamos hacer la misma rutina por las noches: cena, lavar dientes, cuento y a dormir, pero no parece ayudar…
Con las siestas tenemos el mismo problema, si no le metemos en el coche y le damos una vuelta es incapaz de dormirse(ni siquiera acostándose con nosotros) Esto nos agobia menos, pero lo de las noches nos tiene machacados. 

Llega la noche y en algunas familias no saben qué hacer para que el hijo/a concilie el sueño, para algunas no es lo peor que la fiesta de pijamas empiece antes de acostarse sino que durante la noche no saben cuantas veces van a reclamar su presencia. Cansancio, agotamiento, suma de noches de desvelo y la falta de orientación para abordar el sueño infantil tiene a muchas familias desesperadas, y no es para menos.

Por increíble que parezca, algunos niños/as parece que no están cansados pasadas las nueva y el deseo de seguir jugando  les lleva a  resistirse a cerrar los ojos porque no quieren que acabe el día. Por lo tanto nuestra labor será enseñarles a aceptar que tienen que dormir y que necesitan descansar aunque no siempre deseen hacerlo. En este proceso el reloj no es tan importante como lo pacientes que podamos mostrarnos durante este tiempo, nada fácil a estas horas de la noche pero imprescindible para alcanzar el objetivo.

Cómo ayudarles a dormir

Mostrar cercanía y apoyo durante el proceso de dormir:Los niños/as se acuestan con nuestra presencia y cuando se despiertan en medio de la noche no la tienen, por lo tanto deberán aprender que sus padres están cerca aunque no siempre presentes. Un recurso muy adecuado, a demás de económico y sencillo, es crear el “hilo del amor” que es mágico y que nos mantiene unidos por la noche. ¿En qué consiste? Elegiremos una lana de cualquier color y en la noche ataremos un extremo a la pata de la cama del niño o niña y el otro extremo a la cama de los papas, este recurso tan visual hace que el menor, si se despierta por la noche, pueda buscar el “hilo del amor” de sus papas y sienta la tranquilidad que en ese momento  necesita, esto no quiere decir que no reclame más presencia, es probable que lo haga al principio pero en la medida que vaya gestionando lo que siente en esa situación de angustia, cada vez demandará menos atención. Esto es bueno no solo porque los papas están más tranquilos, sino porque es señal de que está madurando.

Mostrar firmeza:
 el cariño no está reñido con la firmeza, ambas son las dos caras de la misma moneda por lo tanto seremos firmes reconociendo al mismo tiempo sus sentimientos: entiendo que te cuesta dormir, papa va a estar contigo pero dentro de un ratito me iré porque quiero descansar. Esto es un proceso que lleva tiempo, porque el niño/a necesita sentirse tranquilo, confiado y seguro para querer dormir solo, mientras no sea así se negará a estar solo y hace bien, el se siente intranquilo y nos tiene que demostrar que no está preparado para dormir solo. Una vez que superemos esta etapa y desde luego que no son los dos años aunque haya niños/as que no tengan esta dificultad, nos encontraremos con niños y niñas que sabiendo dormir solos no quieren porque les encanta estar con nosotros, cuando lleguemos a este punto aprenderemos a hacer despedidas especiales que son francamente bonitas. 
Ejemplo: Cada uno contamos algo especial que nos haya pasado hoy, nos damos un beso y decimos a la vez hasta mañana.
Compartir el proceso entre dos: este proceso puede ser largo y  resulta agotador para el adulto que acompaña al niño/a porque renuncia a parte de su descanso por un tiempo y se hace eterno.  Es aconsejable que los padres se turnen si trabajan los dos o la persona que no tiene tanta carga fuera del hogar y que se puede permitir descansar un poco más al día siguiente asuma la responsabilidad. Compartir el esfuerzo lo hace más llevadero.

Carteles recordatorios: podemos poner carteles que le recuerden durante el día lo que esperamos que  hagan a la hora de acostarse o imágenes que nos trasladen a ese momento eliminando parte de la angustia que sentimos como está imagen.

Cuentos para ir a dormira los niños/as les encanta que les contemos cuentos, podemos aprovechar el rato de la noche para contarles cuentos sobre el momento de ir a dormir. No tiene que ser siempre a la noche, puede haber otros momentos a lo largo del día también. A partir de los dos años los cuentos que estamos recomendando son los de la Colección Emocionate

Estrategia para antes de dormir: Estrellitas de la noche

En cada estrella, ponemos una imagen que muestre la rutina de antes de ir a dormir y cada vez que el niño realiza lo que la estrella le indica, puede poner una pegatina para evaluar de alguna manera las acciones que ya ha hecho y ver las que le falta por hacer. Estas pegatinas no las utilizamos con el fin de premiar una conducta que está aprendiendo a realizar sino con el fin de evaluar si ha cumplido con la pauta que se le ha indicado.

Conexión emocional antes de dormir

El momento de dormir es como una despedida, cuanto más afectuosa sea más tranquilo se queda el niño/a, mejor concilia el sueño y más contento se despierta por la mañana. El problema es que el cansancio y agotamiento del padre o madre muchas veces nos impide ser todo lo afectuosos que nos gustaría ser con ellos/as, por lo tanto, siendo conscientes de esta realidad, es conveniente tener un momento de conexión durante el día a modo de llenar ese vaso emocional que le permita no reclamarte en un momento donde sientes que ya no tienes  nada para dar.

Si a lo largo de día has tenido un momento para reír, jugar, disfrutar, compartir, transmitir afecto,etc. tienes la seguridad de que tu hijo/a ha tenido la oportunidad de sentir tu cariño, esto te da la confianza para mantenerte firme ante los reclamos en la noche y con el “hijo del amor” dejarle constancia de que en la noche descansamos pero nos seguimos queriendo.

Leticia Garcés Larrea

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